El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó que la Cumbre que los jefes de Estado del G-20 celebraron el sábado en Washington cambió la lógica de las decisiones políticas mundiales al incluir por primera vez a los países emergentes entre los que opinan y deciden.
El gobernante brasileño, en su programa semanal de radio, afirmó que, además de acordar algunas medidas para hacer frente a la crisis financiera global, los jefes de Estado de los países más ricos y de los emergentes también se comprometieron a finalizar este año la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
"La reunión fue importante porque ella cambia la lógica de las decisiones políticas. Ya no son más los miembros del G-8 los que deciden. Ahora el G-20 gana un papel destacado. Y fue unánime en la boca de todos los líderes que la correlación de la política mundial necesita tener la participación no sólo de los países más ricos, sino también de los emergentes, de los países en desarrollo que tienen grandes poblaciones", afirmó Lula.
Según el mandatario brasileño, la reunión en Washington, que calificó como "un marco en la historia del siglo XXI", fue el paso más decisivo en las últimas décadas para aumentar la representatividad de los foros internacionales.
"Estoy convencido de que participé de la más importante de las reuniones entre líderes de países en que estuve. A la hora de tomar las grandes decisiones, el G-20 se transformó en un foro importante. Por eso mi confianza en que estamos en el camino correcto para superar esta crisis y para evitar otras", dijo.
"Finalmente todos los países están de acuerdo en que necesitamos tomar decisiones colectivas para evitar que una tomada de posición de un país pueda perjudicar otro país", aseguró.
De acuerdo con el presidente brasileño, fue la primera vez que los líderes de los 20 países que representan más del 85 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) mundial se reunieron para discutir sobre una crisis económica.
"Pero también asumimos el compromiso de, hasta el final de este año, concluir la Ronda de Doha: llamar a los países que tienen divergencias, colocarlas en la mesa y definir un acuerdo, que sería una señal muy importante para que todo el mundo sepa que los dirigentes políticos están actuando con responsabilidad, que están preocupados y que están tomando decisiones", afirmó.
Sobre las principales medidas definidas en la Cumbre, el gobernante citó tres y dijo que la primera fue el compromiso de restablecer la liquidez y restaurar la confianza en el mercado financiero, ya que "todos sabemos que sin crédito es muy difícil que la economía funcione".
Afirmó que desde hace un mes Brasil viene adoptando medidas para inyectar recursos en el sistema financiero y garantizar el crédito.
La segunda, agregó, fue la decisión de adoptar políticas anti-recesivas para evitar una desaceleración en el crecimiento económico mundial o un parón abrupto en el crecimiento, como ya ocurre en algunos países europeos.
Como tercer medida importante mencionó el compromiso de regular el sistema financiero para no permitir que siga actuando aislado de la economía real, "es decir funcionando como si fuese un casino y olvidándose de que tiene que ayudar el sector productivo".