Magistrado**El magistrado Wilfredo Sáenz, del Segundo Tribunal Superior Penal de Apelaciones, asumió en su oportunidad una actitud digna, cuando al percatarse que quien promovía la querella por calumnia e injuria contra nuestros periodistas, Chéry y Aparicio, era nada menos que su superior jerárquico, Winston Spadafora, magistrado de la Corte Suprema de Justicia.
Imparcialidad**Se declaró impedido para conocer con imparcialidad del injusto proyecto de condena que se le presentó como hecho cumplido para su firma, que circulaba entre sus colegas del tribunal, sabiendo que era imposible ser neutral, si su nombramiento, su aspiración de ascenso o traslado y su juzgamiento en caso de una queja, quedaban en manos de Spadafora.
Abuso**Sus superiores de la Corte le negaron furibundos el impedimento. Dijeron que Spadafora era sólo uno de nueve; demagógico argumento de quienes, unidos por amistad, interés, compañerismo y convivencia diaria, jamás fallarán en contra de uno de sus pares, "hoy por ti, mañana por mí". No habrá debido proceso, ni juicio imparcial, ni trato justo. ¡Pero ganaremos!