La comisaria europea de Interior, Cecilia Malmstrom, ha advertido hoy a su entrada al consejo de ministros en Luxemburgo, en el que se debatirá el futuro del funcionamiento de Schengen, que no claudicará ante las presiones electorales franceses para desmantelar las fronteras comunes.
Francia y Alemania intentarán convencer hoy a los ministros de Interior de los Veintisiete que en el contexto de crisis es más importante que nunca poner freno a la inmigración y dar poder a los estados para flexibilizar el sistema de fronteras Schengen de forma que los países restablezcan los controles de pasaportes cuando lo consideren oportuno.
En el caso de Francia, el propio Nicolas Sarkozy ha utilizado sus planes de reforma de Schengen como azote contra la inmigración y cómo atractivo para los votantes de extrema derecha en Francia, que celebra la segunda vuelta de sus elecciones presidenciales el próximo 6 de mayo.
Los deseos del eje franco alemán chocan con el método europeo que propone Bruselas, que quiere que los países deban consultar con el resto de países y la Comisión Europea antes de restablecer dichos controles.
"Es evidente que la cuestión electoral está ahí", ha señalado Malmstrom ha su llegada al consejo ministerial.
"Sin embargo, lo que está encima de la mesa es muy importante, se trata de la evaluación de Schengen y no tengo intención de variar la propuesta europea para resolver los problemas de fronteras de forma coordinada", ha explicado.
La postura de España es que conviene "estudiar" la petición de Alemania y Francia.
"Es un documento de trabajo que merece ser estudiado porque hay una realidad social que está ahí", dijo el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, a la prensa a su llegada a la reunión.
El ministro indicó que España está dispuesta a escuchar la propuesta "con interés", pero precisó que se reserva "la última palabra" para conocer concretamente cual es la posición francesa y alemana.