Para los futbolistas iraquíes, la importancia de las olimpiadas no es codearse con algunos de los mejores jugadores del mundo o el atractivo de alcanzar el oro olímpico en Grecia.
Para ellos las olimpiadas representan su oportunidad para restaurar el orgullo nacional y para llevar algo de consuelo y esperanza a la gente de su país acosado por la guerra.
No obstante, Irak, que superó difíciles obstáculos en el camino rumbo a Grecia, aprovechó la ocasión y venció en su debut a Portugal 4-2, ayer superó a Costa Rica 2-0.
Las noticias diarias sobre la destrucción y el derramamiento de sangre en su país natal impulsarán a los jugadores iraquíes a dar lo mejor de sí, según su entrenador, Adnan Hamd.
Los jugadores iraquíes ya no viven con temor a Uday Hussein, hijo del derrocado líder Saddam Hussein y ex jefe del comité olímpico y la asociación de fútbol de ese país, quien solía pegarles en las plantas de los pies por errores en la cancha durante los juegos.