Marcha de portavoz marca el inicio de una amplia remodelación en Casa Blanca
REDACCIÓN
La marcha del portavoz presidencial, Robert Gibbs, anunciada hoy, abre una amplia remodelación en la Casa Blanca que incluirá, entre otros, un nuevo asesor político, nuevo consejero económico y probablemente nuevo jefe de Gabinete.
"Es una reestructuración bastante amplia", indicó el propio Gibbs en su rueda de prensa diaria, en la que confirmó su marcha a principios de febrero para convertirse en asesor político externo de la Casa Blanca.
Según Gibbs, el cambio se debe sobre todo a "un ciclo natural" de fatiga entre los funcionarios tras dos intensos años en el Gobierno y a la adaptación a nuevas realidades, una vez que hoy tomó posesión el nuevo Congreso con una Cámara de Representantes de mayoría republicana y se aproximan las elecciones presidenciales de 2012.
"Los próximos dos años van a ser muy diferentes a los primeros dos -explicó Gibbs-. El presidente Barack Obama siempre se planteó la primera mitad como un periodo intenso de legislación, y la segunda mitad como un periodo para poner esa legislación en práctica e impulsar la recuperación económica".
Los primeros nombres comenzarán a hacerse públicos este viernes, según confirmó el portavoz.
Ese día, en un acto en una fábrica de ventanas de los alrededores de Washington, el presidente estadounidense anunciará el nombre del próximo presidente del Consejo Económico Nacional (NEC, por su sigla en inglés), que ocupará el puesto que dejó vacante en diciembre Larry Summers.
En las quinielas de todos figuran los nombres del banquero de inversiones Roger Altman, el rector de la Universidad de Yale, Richard Levin, y el alto funcionario del Departamento del Tesoro Gene Sperling, si bien las apuestas más recientes parecen inclinarse en favor de este último.
Además del presidente del NEC, indicó Gibbs, el viernes se anunciarán "un buen número" de otros nombramientos, en su mayor parte de carácter económico.
El portavoz no quiso precisar si ese día se dará a conocer también el nombre del nuevo jefe de Gabinete, un cargo que ocupa de modo temporal Pete Rouse desde que lo abandonara Rahm Emanuel en septiembre para presentar su candidatura a la Alcaldía de Chicago.
Obama se plantea muy seriamente el nombre del empresario William Daley, un hombre con excelentes lazos tanto en el mundo político -es hermano del alcalde saliente de Chicago, Richard Daley- como en el mundo de la industria.
Además, el lunes se incorporará a la Casa Blanca como nuevo asesor político David Plouffe, el antiguo director de la campaña presidencial de Obama en 2008.
Plouffe, que no quiso aceptar cargos en la Casa Blanca tras el triunfo electoral para tomarse un respiro, reemplazará en el cargo a David Axelrod, uno de los grandes confidentes de Obama y quien regresará a Chicago este mes para hacerse cargo de la campaña de 2012.
Según Gibbs, es bueno "contar con alguien como Plouffe, que jugó un papel muy destacado en llevar al presidente a la Casa Blanca pero que en los últimos dos años no ha estado dentro de la burbuja".
Con la marcha de Axelrod y Gibbs, cuatro meses después de la partida de Emanuel, Obama pierde a los conocidos como los "tres mosqueteros", sus tres confidentes políticos más íntimos y que dieron forma decisiva a la primera mitad de mandato.
Hasta el momento se desconoce quién será el sucesor de Gibbs en el podio de la sala de prensa de la Casa Blanca. El portavoz sí ha confirmado que se anunciará antes de su marcha.
Entre los nombres que se barajan se encuentran el de su segundo, Bill Burton, y el del director de Comunicación del vicepresidente Joe Biden, Jay Carney.
En un comunicado, Obama indicó que Gibbs seguirá siendo un asesor cercano en esta nueva etapa y "el importante papel que Robert seguirá desempeñando en nuestro equipo no cambiará".
"Durante seis años ha sido un amigo muy cercano, uno de mis asesores más próximos y un defensor efectivo desde el podio de lo que esta Administración ha hecho para hacer avanzar el país", indicó.
El propio Gibbs, por su parte, describió en su rueda de prensa su experiencia como portavoz como algo "extraordinario, un privilegio increíble".
"Pero está claro que por mucho que dure, nuestra estancia en este edificio es temporal. Lo que sobrevive es la democracia". indicó.
Adiós a Robert Gibbs, el portavoz más influyente de las últimas décadas
La marcha de Robert Gibbs de la Casa Blanca, que anunció hoy él mismo, representa la salida del portavoz con mayor influencia en la presidencia estadounidense de las últimas décadas. De apariencia mayor de los 39 años que cuenta, amante de las corbatas de color pastel y de musical entonación sureña, Gibbs es uno de los confidentes políticos más cercanos al presidente Barack Obama, con el que colabora desde 2004. De modo insólito para un portavoz, Gibbs ha estado presente en numerosas reuniones estratégicas a puerta cerrada en el Despacho Oval o en la Sala de Crisis. Su opinión en esos debates ha pesado tanto como la que más. Parte del círculo íntimo de varones apasionados de los deportes que rodea a Obama, sus declaraciones en el podio de la sala de prensa de la Casa Blanca contaban con peso específico propio: los periodistas que cubren sus ruedas de prensa sabían que esas opiniones reflejaban con exactitud las posiciones del presidente. Al mismo tiempo, el conocer con exactitud lo que se "cocía" entre bambalinas le llevaba en ocasiones a restringir enormemente lo que revelaba. Según declaró hoy en su rueda de prensa, considera que mantener una relación tan cercana con el presidente le ha representado más "una ayuda" que un inconveniente. "Prefiero saber las cosas y ser cauto a la hora de contarlas que plantarme aquí y decir algo que acabe resultando falso", indicó. Como portavoz, se ganó la admiración y las risas de los reporteros por su facilidad para responder con una broma aguda las preguntas más complicadas. Titulado en Comunicación, no dudó en alguna ocasión en recurrir a golpes de efecto ante las cámaras, como quitarle a un periodista un teléfono móvil que no dejaba de sonar o comparecer vestido con la camiseta de la selección canadiense de hockey. Como cara pública de la Casa Blanca, Gibbs abrazó decididamente el uso de las redes sociales como instrumento de comunicación con el público en general. Fue el primer portavoz de la Casa Blanca en contar con una cuenta de Twitter, que ha empleado no sólo para dar a conocer anuncios como un viaje presidencial al sureste asiático, por ejemplo, sino también para comunicarse con el público. Ha lanzado, por ejemplo, la práctica de las "primeras preguntas", en la que los ciudadanos pueden plantearle cuestiones todos los días que él contesta a través de esta red de microblogs. Pero los periodistas también le criticaron en muchas ocasiones por su percibida arrogancia, su tono en ocasiones hostil y, paradójicamente, su falta de comunicación a la hora de contestar consultas por correo electrónico o al teléfono. Entre el público fue también una figura controvertida. Los republicanos le criticaban como correveidile de una Administración que consideraban excesivamente partidista, mientras que los demócratas más progresistas se ofendieron cuando les describió como "la izquierda profesional" durante la negociación con los republicanos sobre recortes de impuestos. Su partida se rumoreaba desde hace meses. Casado y con un hijo, Ethan, de siete años, en alguna ocasión había expresado su deseo de poder descansar y pasar más tiempo con su familia. Sus ruedas de prensa ante las cámaras, teóricamente diarias, se habían limitado desde hace tiempo a dos o tres por semana. Su marcha, que se une a la del ex jefe de Gabinete Rahm Emanuel y la ya anunciada del asesor político David Axelrod, la "tríada" que forjó buena parte de los primeros dos años del mandato de Obama, abre una nueva etapa en la Casa Blanca. A lo largo de los próximos dos años, la residencia presidencial encontrará un panorama político muy distinto del que halló en la primera mitad de su mandato. De contar con una mayoría absoluta de los demócratas en el Congreso, se pasa a un Capitolio donde los republicanos controlarán la Cámara de Representantes. A lo largo de este año también comenzará la campaña para las elecciones presidenciales de 2012. Por ello, según Gibbs, el relevo en el podio forma parte de "un ciclo natural". Y la prensa no ha oído la última palabra de este portavoz. Aunque deja la Casa Blanca, abrirá su propia firma de consultoría y continuará como asesor externo de Obama. Aún así, admite que echará de menos el "privilegio" de trabajar en el "Ala Oeste". Aunque no recuerda cuándo pudo tomar unas vacaciones como Dios manda -hace más de 7 años-, asegura: "no cambiaría mi peor día en este cargo por el mejor día en otro trabajo".