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Una voz algo grave anima a un boxeador a continuar su sesión de doce asaltos de práctica: "Faltan dos minutos. Uno, dos, !muévete, no seas flojo!". Es María "Toto" Murillo, uno de los personajes panameños más emblemáticos si de entrenamiento boxístico se habla.
El gimnasio Créditos Latino es su recinto de trabajo. Ahí, en el tercer piso, el sonido de la música y de los golpes predominan, y aunque no se realice una práctica como la de los boxeadores, se siente el fogaje y se suda como se si estuviera bajo la tutela de María "Toto".
Ella, a pesar de que tiene una entrevista, no se desconcentra ni desvía la mirada de los movimientos de su pupilo: Luis "El Nica" Concepción, pero sonríe. Termina la sesión y nos atiende.
A primera vista, María "Toto" parece ser una mujer algo ruda, pero es como una amorosa madre para cada boxeador, incluso algunos de ellos han vivido en su casa junto a ella y su hijo Valerio, por distintas razones, como es el caso Carlos “Shangay” Melo, quien vio en María "Toto" a una persona en quien confiar cuando tuvo algunos problemas personales.
"A mi hijo le molestaba el comportamiento de “Shangay”. Me decía mamá coges demasiados disgustos por él, no quiero que sufras", cuenta María con un rostro de decepción al referirse a Melo. Su mirada cambia cuando habla de Melo, un joven que se perfilaba como campeón mundial, pero debido a diversas circunstancias su sueño se vio frustrado."Por su mala cabeza hoy Melo no es nadie en el boxeo" y hace gesto como para pasar el tema, tal como sus boxeodores esquivan los golpes.
Ella sabe que para "Toro", como le dice de cariño a Valerio, no es fácil convivir con María "Toto", ya que por donde camina la saludan y le piden que se fotografíe con ellos. "Él me dice: mamá yo la quiero mucho, pero esas cosas no me gustan", relata en medio de una gran sonrisa.
A estas alturas de la conversación María "Toto" Murillo se quita los guantes, entra en confianza ya no hablaba la entrenadora, sino María. En medio se relajó y comenzó a mostrar su otra personalidad. La peleadora
Jamás en su vida ha peleado arriba de un entarimado, pero todos los días se pone los guantes para enfrentar a la vida como toda una campeona mundial. A diferencia de los muchachos que entrena que solo lo hacen cuando firman un contrato. María, a sus 68 años, todos los días tiene que fajarse para llevar el pan a su casa.
Eso lo ha hecho desde quie tiene uso de razón.
"Mi madrastra Linda Durán de Murillo me crió y me enseñó a trabajar duro. Sé lavar, cocinar y planchar. Hago lo que sea para ganarme la vida".
Siempre ha estado vinculada al deporte. Antes de ser entrenadora de boxeo organizaba ligas de sóftbol y fútbol. Para ella nada a sido fácil, se ganó la vida trabajando con el difunto Francisco "Paco" Sucre, quien tenia una mueblería en la parte posterior de su casa ubicada en Juan Díaz. En ese lugar tiraba golpes para no quedarse atrás.
Cuenta cómo y quiénes la introdujeron en este deporte de hombres. "Yo era más peleona -se sonríe- Gaspar Mendizábal y Armando Rosero fueron los que me iniciaron en esto del boxeo. Ellos entrenaban a unos indos, eran unos tiempos difíciles para todos".
Después de un cuarto trabajando en el pugilismo panameño, la esta caristmática dama confiesa que el momento más duro de su carrera fue cuando sufrió un accidente, que la mantuvo alejada de los gimnasios por un tiempo. Ella sintió que la estaban noqueando, pero antes que el gran réferi de la vida (Dios) contará hasta 10, se puso en pie como toda luchadora que es y siguió hacia adelante.
Cuando sale del trabajo toma un taxi directo a Calle L, en Veranillo. Después de preparar la cena se sienta a disfrutar de su telenovela favorita, "La Patrona" la que no se pierde a menos que tenga que ir a una pelea.
En el ringside
En el momento que sus discípulos están en el cuadrilátero, ella desde la esquina, les da las indicaciones, los anima a salir a pelear, pero para ella no es fácil ver a uno de sus muchachos recibir golpes, sangrar e, incluso caer noqueado.
María tiene un amargo recuerdo de la derrota de Luis "El Nica" Concepción ante el mexicano Hernán "Tyson" Márquez por nocaut técnico.
"Me dolió. Me las aguante porque quiero mucho al "Nica". Él estaba destrozado, no pude hablar con él hasta que regreso del interior. Le dije: 'tú eres un hombre y te puedes reponer', relata con un tono muy suave, a lavez que su mirada mostraba un destello de alegría.
En medio de la entrevista y mientras hablaba sobre "El Nica", el dejó de entrenar para darle un abrazo y un beso. Aunque él estaba empapado en sudor ella no le importó esto. La escena era parecida a la de cuando un niño regresa del colegio y salta a los brazos de su madre.
En el momento que hablaba, un adolescente llegó al gimnasio,y María "Toto" le gritó desde donde estaba: "¿cuándo te vas a cambiar?, estás llegando tarde y te das el lujo de perder el tiempo, a entrenar". "Ese muchacho es de zanahoria, yo le digo 'Mono Loco', mírale la cara", comenta en tono jocoso.
En su carrera como entrenadora por su vasta experiencia en el boxeo ha tenido la oportunidad de viajar a varios países con boxeadores como Rosendo Álvarez, Roberto Durán y Guillermo Jones; fue cuatro veces a Las Vegas y a Tailandia. De esos viajes, dice que el más significativo fue la ocasión que pasó seis meses con Roberto Durán en Las Vegas previo a su combate con el norteamericano William Joppy, anécdota que recuerda muy bien.
"No tengo quejas de Durán, me dio gloria y satisfacción al trabajar con él y su familia", recordó con una gran sonrisa en el rostro.
¡El que siembra amor, cosecha amor! y María se ha ganado un espacio en el corazón de todos los guerreros de la Cuadra de los Rockeros, cada uno de ellos le tiene un cariño especial .
Cuando María falta al gimnasio, por algún motivo, todo se vuelve un caos, los boxeadores la llaman de inmediato, el celular quiere explotar de tantas llamadas que recibe, cuenta.
Para Ricardo “El Matemático” Núñez, todo queda en desorden cuando María no está, pues ella es la última en retirarse del gimnasio.
Los boxeadores reconocen la labor que María "Toto" realiza y saben qué significa para el boxeo panameño. Dirceu “El Explosivo” Cabarca, dice que más que entrenar, María les lava, les cose y aconseja, acciones que un entrenador masculino jamás haría por ellos.
Para el campeón mundial plata del CMB, Luis "El Nica" Concepción ella es un motor fundamental para los Rockeros, "la conozco desde que empecé mi carrera siempre me ha apoyado en las buenas y en las malas".
¡Ah! se preguntarán por qué es un ser tan especial. Bueno, muchos dicen que tiene que ver con el hecho de que al igual que Ismael Laguna, Irving Saladino, Guillermo Jones, Celestino "Pelenchin" Caballero y, muchos otros, María "Toto" Murillo es C3.
El gimnasio Créditos Latino es su recinto de trabajo. Ahí, en el tercer piso, el sonido de la música y de los golpes predominan, y aunque no se realice una práctica como la de los boxeadores, se siente el fogaje y se suda como se si estuviera bajo la tutela de María "Toto".
Ella, a pesar de que tiene una entrevista, no se desconcentra ni desvía la mirada de los movimientos de su pupilo: Luis "El Nica" Concepción, pero sonríe. Termina la sesión y nos atiende.
"A mi hijo le molestaba el comportamiento de “Shangay”. Me decía mamá coges demasiados disgustos por él, no quiero que sufras", cuenta María con un rostro de decepción al referirse a Melo. Su mirada cambia cuando habla de Melo, un joven que se perfilaba como campeón mundial, pero debido a diversas circunstancias su sueño se vio frustrado."Por su mala cabeza hoy Melo no es nadie en el boxeo" y hace gesto como para pasar el tema, tal como sus boxeodores esquivan los golpes.
Ella sabe que para "Toro", como le dice de cariño a Valerio, no es fácil convivir con María "Toto", ya que por donde camina la saludan y le piden que se fotografíe con ellos. "Él me dice: mamá yo la quiero mucho, pero esas cosas no me gustan", relata en medio de una gran sonrisa.
A estas alturas de la conversación María "Toto" Murillo se quita los guantes, entra en confianza ya no hablaba la entrenadora, sino María. En medio se relajó y comenzó a mostrar su otra personalidad. La peleadora
Siempre ha estado vinculada al deporte. Antes de ser entrenadora de boxeo organizaba ligas de sóftbol y fútbol. Para ella nada a sido fácil, se ganó la vida trabajando con el difunto Francisco "Paco" Sucre, quien tenia una mueblería en la parte posterior de su casa ubicada en Juan Díaz. En ese lugar tiraba golpes para no quedarse atrás.
Cuenta cómo y quiénes la introdujeron en este deporte de hombres. "Yo era más peleona -se sonríe- Gaspar Mendizábal y Armando Rosero fueron los que me iniciaron en esto del boxeo. Ellos entrenaban a unos indos, eran unos tiempos difíciles para todos".
Después de un cuarto trabajando en el pugilismo panameño, la esta caristmática dama confiesa que el momento más duro de su carrera fue cuando sufrió un accidente, que la mantuvo alejada de los gimnasios por un tiempo. Ella sintió que la estaban noqueando, pero antes que el gran réferi de la vida (Dios) contará hasta 10, se puso en pie como toda luchadora que es y siguió hacia adelante.
Cuando sale del trabajo toma un taxi directo a Calle L, en Veranillo. Después de preparar la cena se sienta a disfrutar de su telenovela favorita, "La Patrona" la que no se pierde a menos que tenga que ir a una pelea.
En el momento que sus discípulos están en el cuadrilátero, ella desde la esquina, les da las indicaciones, los anima a salir a pelear, pero para ella no es fácil ver a uno de sus muchachos recibir golpes, sangrar e, incluso caer noqueado.
María tiene un amargo recuerdo de la derrota de Luis "El Nica" Concepción ante el mexicano Hernán "Tyson" Márquez por nocaut técnico.
"Me dolió. Me las aguante porque quiero mucho al "Nica". Él estaba destrozado, no pude hablar con él hasta que regreso del interior. Le dije: 'tú eres un hombre y te puedes reponer', relata con un tono muy suave, a lavez que su mirada mostraba un destello de alegría.
En medio de la entrevista y mientras hablaba sobre "El Nica", el dejó de entrenar para darle un abrazo y un beso. Aunque él estaba empapado en sudor ella no le importó esto. La escena era parecida a la de cuando un niño regresa del colegio y salta a los brazos de su madre.
En el momento que hablaba, un adolescente llegó al gimnasio,y María "Toto" le gritó desde donde estaba: "¿cuándo te vas a cambiar?, estás llegando tarde y te das el lujo de perder el tiempo, a entrenar". "Ese muchacho es de zanahoria, yo le digo 'Mono Loco', mírale la cara", comenta en tono jocoso.
En su carrera como entrenadora por su vasta experiencia en el boxeo ha tenido la oportunidad de viajar a varios países con boxeadores como Rosendo Álvarez, Roberto Durán y Guillermo Jones; fue cuatro veces a Las Vegas y a Tailandia. De esos viajes, dice que el más significativo fue la ocasión que pasó seis meses con Roberto Durán en Las Vegas previo a su combate con el norteamericano William Joppy, anécdota que recuerda muy bien.
"No tengo quejas de Durán, me dio gloria y satisfacción al trabajar con él y su familia", recordó con una gran sonrisa en el rostro.
¡El que siembra amor, cosecha amor! y María se ha ganado un espacio en el corazón de todos los guerreros de la Cuadra de los Rockeros, cada uno de ellos le tiene un cariño especial .
Cuando María falta al gimnasio, por algún motivo, todo se vuelve un caos, los boxeadores la llaman de inmediato, el celular quiere explotar de tantas llamadas que recibe, cuenta.
Para Ricardo “El Matemático” Núñez, todo queda en desorden cuando María no está, pues ella es la última en retirarse del gimnasio.
Los boxeadores reconocen la labor que María "Toto" realiza y saben qué significa para el boxeo panameño. Dirceu “El Explosivo” Cabarca, dice que más que entrenar, María les lava, les cose y aconseja, acciones que un entrenador masculino jamás haría por ellos.
Para el campeón mundial plata del CMB, Luis "El Nica" Concepción ella es un motor fundamental para los Rockeros, "la conozco desde que empecé mi carrera siempre me ha apoyado en las buenas y en las malas".