La estadounidense Marion Jones, reina de los Juegos de Sydney y que debutó ayer en Atenas con su clasificación para la final de longitud, indicó que su regreso a la competición ha sido "un momento muy emotivo".
"La clasificación ha sido algo muy fuerte", aseveró Jones, que accedió con un salto de 6,70 metros a la final de la única prueba individual para la que obtuvo plaza olímpica.
"Estaba bastante nerviosa porque finalmente volvía a la pista a competir, y además en la prueba en la que no tuve mucho éxito en Sydney.