MARTIRES**Hace 42 años un grupo de estudiantes encendió la llama del amor patrio y la dignidad, cuando impuso la tarea de izar el pabellón nacional en territorio canalero, mientras la comunidad zoneíta, a la sombra del ejército más poderoso del mundo, arremetió a sangre y fuego contra la muchachada. La jornada terminó con saldos de muertos y un país en llamas.
CANAL**La lucha generacional rindió sus frutos, la vía interoceánica es orgullo hoy de los pobladores de esta pequeña, pero valiente nación privilegiada. El mundo entero es testigo de la eficiencia y responsabilidad de los panameños que, sin embargo, parecen no recibir nada concreto de la operación del Canal. Esta situación despierta rencores y frustración en una población que no aguanta más, y que en cualquier momento puede estallar para calmar la disonancia.
FONDOS**Para contrarrestar la desazón que causa tener una gran obra cuyos beneficios no llegan a un pueblo que derramó su sangre por la reconquista de la soberanía, el Gobierno decidió usar una parte de las utilidades canaleras para la construcción de infraestructuras en el país. Ojalá este dinero no se diluya en proyectos ornamentales que enmascaren campañas politiqueras sin dar respuesta eficaz a un plan de desarrollo de luces largas.