Unos 1.522 campesinos emprendieron hoy el retorno a sus predios rurales en una localidad del oeste de Colombia afectada por un proceso de desplazamiento forzado que comenzó hace 20 años, dijeron fuentes gubernamentales regionales.
Los labriegos conforman 390 familias que habían huido de las montañas de Pensilvania por efecto del conflicto armado en la zona, que servía de centro de operaciones a un frente casi extinguido de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Una portavoz de la Gobernación de Caldas, departamento al que pertenece esa localidad, dijo a Efe desde Manizales, la capital regional, que el regreso de estos desplazados comenzó hoy con la llegada de 232 familias de seis aldeas rurales.
Estas familias fueron citadas en el caserío de Guacas, desde el cual se dirigieron a sus predios, agregó la fuente, que indicó que el plan de retorno continuará el sábado, con un segundo grupo de 71 hogares de tres aldeas fue fueron citadas en Las Colonias.
La portavoz dijo que el proceso concluirá el domingo, con el retorno de las otras 87 familias a tres caseríos más, entre ellos el de Santa Teresa, tomado como punto de encuentro.
El plan de regreso de estos desplazados fue organizado por la Gobernación de Caldas y cuenta con el acompañamiento del ejército.
Los ahora desarraigados estaban en el grupo de casi cuatro millones de colombianos que han huido de sus predios desde 1985, acosados por el conflicto armado interno, según cifras de la organización no gubernamental (ONG) Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (Codhes).
De ellos, 380.863 se desplazaron el año pasado, según la misma ONG.