Las medidas de seguridad han cohibido tanto el ciberespacio desde los ataques, que la Internet puede ser considerada entre sus víctimas laterales, dijo un grupo de vigilancia internacional de medios.
El grupo con sede en París, Reporteros Sin Fronteras (RsF), dijo en un informe que los países occidentales, normalmente preocupados por la libertad de prensa, usaron los ataques del año pasado como pretexto para restringir las libertades básicas o para reprimir a los opositores dentro de sus países.
Nuevas leyes que extienden el tiempo en que los datos son mantenidos por los proveedores de servicios de Internet y que ponen la información a disposición de servicios de inteligencia han hecho de los proveedores y de las firmas de telecomunicaciones “un brazo potencial de la policía”, dijo el presidente de RsF, Robert Menard.
“EU, Gran Bretaña, Francia, Alemania, España, Italia, Dinamarca, el Parlamento Europeo, el Consejo de Europa y las naciones del Grupo de los ocho han desafiado a las ciberlibertades en el último año”, dijo Menard es un comunicado que acompaña al informe.
Ciudadanos en Europa y otras partes se enfurecerían si sus gobiernos permitieran que la Policía leyera rutinariamente cartas enviadas a través de sus servicios postales, sostuvo.
“Pero éste es exactamente el tipo de medidas que se han tomado o que se están tomando en lo que respecta a la Internet”, dijo. “Necesitamos estar mucho más vigilantes”.
Entre las leyes que criticó RsF que reducirían los derechos de la Internet figura la resolución 1373 del Consejo de Seguridad de la ONU sobre el combate al terrorismo, el Acta Patriótica de EU y las enmiendas que intensifican las reglas de la UE sobre la protección de datos electrónicos.
El Acta Patriótica norteamericana permite a la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) interceptar el tráfico de e-mails de gente sospechosa de tener contactos con alguna potencia extranjera, pero han visto mensajes de inocentes ciudadanos privados, dijo el informe de RsF.
EU se vio arrastrado a un torbellino geopolítico tras los atentados y quedó comprometido con Asia como nunca lo había estado desde la guerra de Vietnam.
Los eventos ocurridos en los meses siguientes demostraron que Asia podrá estar físicamente alejada del territorio estadounidense, pero juega un papel crucial en la seguridad de la superpotencia mundial.
Washington lanzó en los dos meses siguientes una guerra contra el terrorismo en Afganistán para luchar contra Osama bin Laden y para erradicar a sus protectores, el régimen de los Talibán.
Simultáneamente, Washington se vio obligado a involucrarse en el conflicto entre Pakistán e India por Cachemira, debido a su preocupación por asegurarse la ayuda del principal vecino de Afganistán. Pakistán e India, dos potencias nucleares- estuvieron muy cerca de embarcarse en un conflicto mortífero.
Finalmente, EU intentó asegurarse que Al Qaeda no se reestructurará en otro país mientras la combatía en sus grutas y túneles de Afganistán, para lo cual tuvo que revertir su política en el sudeste asiático.
La estrategia de Washington consistió en alentar a los países de Asia a combatir los grupos extremistas, priorizando el control fronterizo y la cooperación en materia de inteligencia. De ese modo, EU relanzó sus alianzas en la región, reforzando sus tropas en Japón y Corea del Sur con decenas de miles de soldados.
“EU fue durante 50 años la garantía de la seguridad en Asia”, subrayó el secretario de Estado de EU, Colin Powell, en un discurso ante la Asia Society.
“Hasta hoy, la estabilidad en Asia dependió de nuestra presencia en la vanguardia y de nuestras alianzas clave con Japón, Corea del Sur, Filipinas, Tailandia y Australia”, subrayó.
EU puso atención en los países que podrían recibir a los miembros de Al Qaeda para escapar a la persecución.