Medidas preventivas


Los tres entrevistados coincidieron en que para frenar la ola de violencia, es necesario un programa de prevención que involucre a todos los sectores sociales. Señalaron que es importante identificar los factores que pueden influir en que un individuo pueda ser violento, con la finalidad de ubicar adecuadamente las medidas de prevención de acuerdo con esos factores.
Aida Selles de Palacios abogó porque a los jóvenes se les enseñe que los mecanismos violentos no son la única salida a sus problemas. Igualmente dijo que hay que buscar las medidas necesarias para hacer cumplir la ley.
Para Bressan el trabajo de prevención tomará en cuenta el aspecto emocional, los defectos de personalidad y recalcará una mejor autoestima o habilidades para la vida.
El trabajo debe ser en conjunto a todos los niveles de la sociedad, porque de nada valdrá que una madre le diga a su hijo que el trabajo honesto vale, cuando los medios de comunicación, los políticos y quienes tienen que hacer valer las leyes le están diciendo lo contrario, dijo Bressan.
Por otro lado, Bethancourt fue más allá. El habla de una propuesta basada en estudios que han probado ser efectivos para atenuar y prevenir la violencia.
La propuesta dijo, incluye la creación de centros de salud dentro del sistema escolar que es donde se encuentra la población cautiva.
Afirmó que hoy por hoy está probado que la mayoría de las personas y por ende los estudiantes están mal preparados en el manejo de sus emociones, porque se ha hecho mucho énfasis en la adquisición de conocimientos y se ha dejado de lado la parte de la inteligencia emocional. La mayor parte de los planteles educativos del país no cuentan con psicólogos y psiquiatras.
La propuesta recomienda, igualmente, elaborar programas educativos propiamente de prevención y atención a la violencia para que se inserten en los programas de los maestros. La idea es que los estudiantes aprendan a resolver problemas, a regular emociones y a producir emociones de bienestar.
Otra idea que sería productiva en el manejo del fenómeno de la violencia en Panamá, según planteó Bethancourt, sería "hacer obligatorio que para que su hijo vaya a la escuela, los padres y madres participen en 10 sesiones de consejería familiar".
Dijo que se ha tratado de llevar a la práctica esto último, pero no ha funcionado porque "la gente está muy preocupada en sobrevivir y no valora esto hasta que su hijo está en la cárcel o muerto".
Por otra parte, dijo que se ha demostrado que muchos criminales son reincidentes, lo que hace suponer que en vez de ser centros de rehabilitación o resocialización, las cárceles se constituyen en escuelas de aprendizaje y perfeccionamiento del crimen y del delito.
Adicionalmente, la propuesta recomienda a la Iglesia ir más allá de la liturgia y del evangelismo e incluir en los cursos de catequismo y confirmación programas de inteligencia emocional (manejo del enojo y de la agresión).


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América