Mexicana que huye de violencia en Juárez busca asilo político en Chicago


La mexicana Patricia Dávila está esperando que un rayo de luz en la forma del asilo político le permita rehacer su vida en esta ciudad después de huir de su país a causa de la violencia.


Hace poco más de un año que Dávila perdió a dos sobrinos en la masacre de Villa de Salvarcar en Ciudad Juárez, donde murieron 14 jóvenes mientras estaban una fiesta.


Sus sobrinos, Jose Luis Piña Dávila, de 16 años, y Marcos Piña Dávila, de 19, eran estudiantes, de secundaria y universidad, respectivamente, y los únicos hijos de su hermana, Luz Maria Dávila, de 43 años, y su cuñado, quien prefirió no ser nombrado por temor a represalias en Ciudad Juárez.

 

El incidente, que ocurrió el 30 de enero del año pasado, marcó las vidas de los miembros de la familia Dávila.


A raíz del incidente esta mujer de 52 años empezó a marchar junto a otros civiles en las calles de Ciudad Juárez para pedir respuestas a la tragedia.


Incluso, visitó Ciudad de México junto con otros padres de las víctimas para hablar con la prensa y miembros del Congreso mexicano sobre la violencia en esa ciudad.

 

Fue al regresar de la Ciudad de México que su vida cambió aún más.


En la maquila donde trabajaba la cambiaron al turno de la noche y luego la despidieron sin causa aparente. También recibió amenazas contra su vida, por eso decidió salir del país y pedir asilo político en Estados Unidos.


Desde septiembre pasado vive en Chicago donde ha presentado una petición de asilo político. El caso está pendiente y mantiene a Dávila con la esperanza de poder volver a rehacer su vida algún día en esta ciudad.

 

Aunque la masacre de Villa de Salvarcar nunca se ha resuelto, Dávila piensa que el Gobierno mexicano pudo haber hecho más porque hasta el día de hoy no se ha podido identificar a los atacantes, a pesar de que la villa tiene tres entradas y está ubicada a solo tres minutos de un cuartel militar.


"No hicieron nada por acercarse, pudieron bloquear las entradas y no lo hicieron", dijo Dávila a Efe.


Dávila ahora vive en Chicago en una casa de simpatizantes con el drama que vive. Ellas le dan casa y comida, lo que le permite llevar el mensaje de lo que pasa en Ciudad Juárez a otras organizaciones y hasta universidades de la ciudad.

 

"Me han tratado muy bien", señaló."He sentido la solidaridad, me ofrecen todo lo que necesito, hasta lugares en donde vivir".


Pero aunque Dávila trata de olvidar, la violencia de Ciudad Juárez siempre está en su mente.


"Desde que entró Felipe Calderón a la presidencia se puso mas feo en Ciudad Juárez", afirmó.


Ahora, dice la activista, son mas de 3.000 las muertes que ocurren ahí cada año en esta ciudad fronteriza de un millón y medio de habitantes.


"Dicen que las víctimas de Villa de Salvarcar estaban en el lugar equivocado, pero no, ellos eran estudiantes y estaban en una fiesta", afirmó la mexicana con tristeza.


Para dar a conocer más sobre lo que acontece en la frontera, Dávila y otros activistas en esta ciudad han organizado el "Comité Chicago en Solidaridad con Ciudad Juárez".


A través de foros y exhibiciones fotográficas, y con la participación de músicos y poetas, el comité trata de informar de lo que ocurre a diario en Ciudad Juárez.


En un año o dos, dice esta mujer, sabrá si el gobierno estadounidense aprueba su petición y le da la oportunidad de vivir otra vez sin las recurrentes imágenes de la violencia que la ha forzado salir de su país.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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