El ministro brasileño de Salud, José Gomes Temporao, calificó hoy como "radical" e "inadecuada" la decisión de un obispo de excomulgar a los médicos que practicaron legalmente un aborto a una niña de nueve años que esperaba gemelos tras haber sido violada por su padrastro.
"La ley brasileña es muy clara: la interrupción del embarazo es autorizada en caso de violación. Se trata de una niña que, desde el punto de vista biológico, no creo que tuviese condiciones de llevar hasta el fin la gestación de los gemelos", afirmó en una entrevista transmitida hoy por las radios estatales.
Según Gomes Temporao, la excomunión de los médicos y de la madre de la menor por autorizar el aborto, que fue practicado ayer, no tiene sentido ante las violaciones de que fue víctima la menor.
El arzobispo de Olinda y Recife, José Cardoso Sobrinho, que hasta última hora intentó evitar el aborto, anunció el miércoles que los adultos que tuvieron alguna participación en esa decisión incurrieron en una penalidad eclesiástica que se castiga con la excomunión.
"Los adultos, quienes aprobaron y realizaron ese aborto, incurrieron en la excomunión. La Iglesia no acostumbra comunicar eso, pero esperamos que esas personas, en momentos de reflexión, no esperen la hora de la muerte para arrepentirse", indicó el jerarca.
"Me estremecieron los dos hechos: lo que ocurrió con la niña y la posición de ese religioso que, equivocadamente, al decir que defiende una vida, coloca en riesgo otra igual de importante", señaló el ministro de Salud.
La menor, que tenía cuatro meses de embarazo, fue sometida el miércoles a un procedimiento legal de interrupción de la gravidez en un hospital público.
El aborto fue inducido con medicinas y la niña, que se encuentra en buen estado de salud, puede recibir el alta esta misma semana.
La interrupción del embarazo es permitida en Brasil en casos de violación, riesgo de la vida para la madre o anencefalia del feto.
Además de haber sufrido de abusos sexuales desde que tenía seis años por parte de su padrastro, la menor también corría el riesgo de morir en caso de que hubiese seguido adelante con el embarazo, según los médicos que la atendieron.
El padrastro de la menor, de 23 años y que admitió los abusos, fue arrestado la semana pasada acusado de haber violado en varias oportunidades a la niña y a su hermana, de 14 años.
El embarazo de 16 semanas fue descubierto luego de que la menor, de 1,36 metros de altura y 33 kilos de peso, fuera ingresada en un hospital para ser atendida por fuertes dolores abdominales y mareos.
El arzobispo de Olinda y Recife llegó a entrevistarse con la madre de la menor para pedirle que no autorizara el aborto y los abogados de la archidiócesis ya estaban preparando un recurso ante la justicia para impedir la interrupción del embarazo.