El receptor abierto Randy Moss nunca se pudo imaginar que después de haber sido traspasado hace cinco años por los Vikings de Minnesota, ahora esté de nuevo con el equipo que comenzó su brillante carrera en la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL).
Pero no sólo que haya vuelto sino que además como el gran "deseado" tanto por los aficionados, jugadores, entrenadores, directivos y dueños del equipo, en Minneapolis no se habla más que de la vuelta de Moss y de las derrotas de los Mellizos ante los Yanquis de Nueva York en el béisbol de la Liga Americana.
Moss dijo que el traspaso el pasado martes que le permitió dejar a los Patriots de Nueva Inglaterra para volver a Minnesota también le ha dado la oportunidad única de sentirse de nuevo como en su casa.
"Soy muy afortunado por volver a casa, donde todo empezó", declaró Moss, originario de Virginia Occidental, quien se refirió a Minnesota como su hogar en siete ocasiones distintas durante la rueda de prensa de su presentación oficial. "Las últimas 48 horas han sido agitadas. No sabía qué esperar. Estoy de regreso en casa".
Después de cumplir con la presentación llegó la hora del primer entrenamiento y Moss llevó puesta la camiseta morada con el número 84, el mismo que siempre tuvo en la etapa inicial de su carrera.
Los Vikings tienen todas las esperanzas de que con la llegada de Moss el equipo recupere el potencial de estar entre los que pueden aspirar al título del Super Bowl.
"A todos los aficionados de los Vikings que vayan al Metrodome les digo que se pongan el jersey con el 84", pidió Moss. "Creo que esto será divertido".
Moss pasó sus primeras siete temporadas en Minnesota, donde se reveló como una amenaza para las defensivas secundarias de la liga, en uno de los ataques más poderosos que se hayan integrado jamás.
Pero el comportamiento y la actitud del receptor abierto no fue siempre el mejor y los Vikings decidieron traspasarlo a los Raiders de Oakland en el 2005, donde jugó dos años sin tener a penas protagonismo y por el contrario perdió presencia en la NFL.
Sin embargo, los Patriots y en especial Bellichick confiaron en su clase y junto con el mariscal de campo Tom Brady vio renacer su carrera profesional para conseguir ganar un Super Bowl, objetivo que también quiere conseguir con los Vikings.
"La gente con la que hablo fuera del estado de Minnesota me recuerda con la camiseta morada y con el número 84", admitió Moss. "Todavía amo a los Vikings. Afortunadamente me traspasaron aquí.. Todavía hoy no sé por qué razón. Pero estoy de regreso y eso es lo único que ahora importa".
Moss ha aprendido las lecciones que le ha dado la vida y a sus 33 años ha conseguido que los antes tenían dudas ahora lo consideren un "salvador".