Moverse con fe, el reto de la parálisis

Betzi y Carlos acogieron en su hogar a Giselle, una niña adoptada con parálisis cerebral. Ella es uno de los 800 pacientes con esta condición que se atienden en el Instituto Nacional de Medicina Física y Rehabilitación.


Hace más de seis años al hogar de Betzi y Carlos llegó Giselle, que como todo pequeño llenó de alegría y esperanza a esta familia, pero ella no era igual al resto de los pequeños. Es una niña que padece parálisis cerebral.

Desde la concepción todo padre sueña con el nacimiento de su hijo, y por obvias razones, jamás imaginaría un niño con algún tipo de discapacidad, pero a muchos el destino les pone esta prueba, que deben afrontar no solo con amor sino con responsabilidad.

Sin embargo, para Betzi y Carlos, no fue el destino ni la suerte los que se los puso en este a camino, sino su corazón.

 
"La conocimos durante una jornada social en una casa hogar. Desde el primer momento nos sentimos atraídos por ella, su actitud y sus capacidades eran impactantes, a pesar de su condición. Nosotros no la escogimos, ella nos escogió a nosotros", explicó Carlos.

Conscientes de la responsabilidad que adquirían, luego de 30 años de matrimonio y con seis hijos adultos y profesionales, decidieron adoptar a esa pequeña, a la que no solo tendrían que brindar un hogar y amor, sino una serie atenciones por el resto de sus vidas.

Hoy, Giselle es una de los 800 pacientes con parálisis cerebral que atiende el Instituto Nacional de Medicina Física y Rehabilitación (I.N.M.F.R), principal diagnóstico que ocupa las funciones de esta entidad, líder en la rehabilitación neuro -músculo -esquelética de personas con discapacidad.

 
Y es que la parálisis cerebral es un daño en el cerebro que ocurre durante su fase de formación, que aunque no es progresivo es irreversible y afecta la movilidad y desarrollo psicomotor del individuo.

En Panamá, el Censo Nacional del 2010 registró un total de 3 mil 720 personas con parálisis cerebral, con mayor presencia en las provincias de Panamá, Colón, Veraguas, Los Santos y Herrera.

Las causas de la parálisis cerebral pueden ser múltiples, explica la subdirectora del I.N.M.F.R, Gladys Rumbo, pero las que más inciden son las prenatales como malformaciones cerebrales, prematuridad, traumatismo, toxoplasmosis, meningitis, rubiola y otras.

 
Igualmente, existen otros factores de riesgo como los embarazos múltiples, preeclampsia y diabetes, explicó.

Sin embargo, el nacimiento normal de un niño no le garantiza a la familia, posteriormente, tener que enfrentar la parálisis cerebral, explicó Rumbos.

Este es el caso de Giselle, quien a pesar de haber nacido con total normalidad, una encefalitis truncó su desarrollo en los primeros meses de vida, misma que la postró a la cama, limitando no solo sus movimientos, su lenguaje y desarrollo, sino su futuro. Pero hoy cuenta con su orgulloso padre que la acompaña a sus terapias.

 
Antes de culminar los trámites legales y luego de enfrentar el prejuicio de ser bastante adultos y la falta de comprensión del resto de la familia, ya esta pareja había iniciado su misión con Giselle.
  
"Incluso nos dijeron que estábamos locos", cuenta Carlos, pero esos prejuicios no evitaron nuestro propósito, que es mejorar la calidad de vida de Giselle”, señaló.

Una vez aprobada su adopción, emprendieron el camino, que incluyó la adecuación del espacio dentro del hogar, las rutinas de terapias, medicamentos e incluso un viaje a los Estados Unidos donde fue intervenida quirúrgicamente.

Costos de los tratamientos.

Cabe señalar que sostener el tratamiento de una persona con parálisis cerebral, además del valor emocional, lleva consigo un importante requerimiento económico.

Al respecto, la subdirectora del INMFR, señaló que el costo es indefinido tanto para el padre como para el Estado, mismo que además de implicar los cuidados para toda la vida, en ocasiones le cuesta hasta el trabajo a unos de los padres.

Rumbo explicó que en Panamá no se tiene un estudio sobre a cuánto se eleva el costo de la atención de un paciente con parálisis cerebral.

Se trata de un equipo interdisciplinario que de forma coordinada busca que ese niño sea lo más funcional e independiente posible e incluye pediatras, fisioterapeuta, ortopedas, psicólogos, medicina general, enfermeras, paidopsiquiatras, neurólogos, médicos de rehabilitación, odontólogos, entre otros como los ortesistas, quienes confeccionan algún tipo de aparato que el niño necesite.

Además del alto costo de los equipos, necesarios para sus terapias, que en su mayoría incluye una silla de rueda, que podría costar unos 3 mil dólares, un bipedestador o lugar para pararse cuesta 800 dólares, y la férula para posicionar los movimientos que pueden alcanzar los 200 dólares.

Igualmente, se suman las medicinas para convulsiones como la toxina botulínica, que cada ampolla vale 300 dólares, mientras que las cirugías ortopédicas oscilan entre los mil o 2 mil dólares.

Sin embargo, en Panamá existen centros como el INMFR, que brinda a un costo mínimo una serie de especialidades, lo que indudablemente representa un alivio para aquello padres que independientemente de su condición económica requieren de ese apoyo.

Un camino de esperanzas

El sueño de todo padre que enfrente este destino es lograr que su hijo alcance por lo menos a valerse por sí mismo, y ese es el camino emprendido por Betzi y Carlos.

Hoy luego de 10 años de tratamientos ininterrumpido, Giselle ha alcanzado grandes logros y lleva mejor que nadie una rutina diaria casi semejante al resto de los niños.

Desde las 7:00 a. m a 11:00 a.m. va a la escuela, los lunes y martes recibe sus masajes de tonificación muscular y todos los días comparte en el área social de su residencia apoyada con su andadera e, incluso, maneja una bicicleta especial.

Es una niña perseverante, cuenta su padre. Ella tiene como propósito, además de caminar, correr y baila, dar sus primeras brazadas para nadar. También le gusta hacer música y como cualquier niño ya lidera su orquesta imaginaria.

Sus padres confían en que pronto Giselle caminará y alcanzará todas las metas que se ha propuesto, aunque también están conscientes que esta expectativa puede no llegar a darse.

Y aunque la familia siga dividida y algunos estén preocupados por la suerte de la pequeña cuando sus padres no estén, Carlos aclara que tanto su esposa como él están anuente a ello y como es su responsabilidad, están haciendo todas las cosas para que en el futuro cuando no estén Giselle cuente con los elementos para valerse, y eso incluye sus terapia, tratamientos, escuela y formación.

"Aunque mucha veces me pregunto por qué no se dio cuando estábamos jóvenes y teníamos todas las capacidades, sé que en la vida todo tiene una causa y créame, mi esposa y yo no nos arrepentimos de esta locura", puntualizó Carlos.

Datos Mundiales.

Según datos de la Organización Mundial de Salud (OMS) del 2012, más de mil millones de personas, el 15% de la población mundial, padece alguna forma de discapacidad, de los cuales entre 110 y 190 millones tienen dificultades considerables para funcionar.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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