El inicio del 2008 estuvo marcado por la huelga indefinida del sindicato de guionistas de cine y televisión de EE. UU. (WGA), decisión que provocó la paralización de gran parte de los rodajes de la industria cinematográfica de Hollywood, ya que más de 12,000 guionistas están afiliados al WGA.
El origen de esta huelga, la primera que tuvo lugar en 20 años, fue una disputa con los productores sobre sus ganancias por la venta de los DVDs de las series de televisión y por los pagos por los programas que se ofrecen en Internet, en los teléfonos móviles y otro tipos de nuevos medios tecnológicos.
Los productores rechazaban las demandas de los escritores ya que, según ellos, eran inviables. Los analistas advirtieron de que cualquier tipo de huelga podría perjudicar severamente la producción de la industria. "Todo el mundo sabe lo que cuesta un DVD y que un guionista obtiene entre cuatro a cinco centavos por la venta del DVD", declaraban una y otra vez los escritores. "Lo que estamos pidiendo son ocho (centavos), y ellos dicen que eso es vergonzoso", decían los escritores.
Cientos de productos afectados, películas paralizadas, la televisión emitiendo una y otra vez los mismos capítulos de las series de éxito, actores mano sobre mano... Hartos de que los grandes estudios se embolsaran todos los beneficios que genera la distribución de las producciones en DVD, Internet y nuevos medios, los guionistas bajaron sus lápices. Se abocaron a 100 días de paro que costaron más de 2,000 millones de euros a la industria, a la que colocaron en una situación sin precedente.
Los Globos de Oro fueron uno de tantos damnificados. La ceremonia en la que Javier Bardem fue coronado mejor actor de reparto se limitó a una sobria rueda de prensa. L
a presión de los Oscar aceleró las negociaciones, y un acuerdo 'in extremis' salvó los premios más importantes del celuloide.
El contenido de la gala, sin embargo, sí acusó a la huelga de guionistas. Y el palmarés también: el cine independiente fue la estrella. Ahora Hollywood comienza a retomar el vuelo, aunque bajo la amenaza de una nueva huelga: la de actores el próximo mes de febrero.