Sodoma”. Así bautizaron las Fuerzas Armadas la operación en la que murió Jorge Briceño, el Mono Jojoy, de 57 años, el jefe militar y hombre duro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), quien daba las órdenes sobre las más sanguinarias operaciones armadas de esta guerrilla de origen comunista.
Los militares la bautizaron así porque, según dijeron, iban a atacar al “corazón de la maldad en Colombia”. Al confirmarse la noticia, el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, no dudó en afirmar que el Mono Jojoy “simbolizaba el terror y la violencia”.
En el bombardeo sobre un campamento de la guerrilla se usaron bombas de precisión. Según dijo el ex presidente colombiano Andrés Pastrana, estas bombas “inteligentes” han sido claves en los últimos éxitos militares contra la guerrilla.
La operación contra las FARC se desarrolló en la serranía de la Macarena, al sudeste del país, en una zona históricamente controlada por la guerrilla que ha servido de refugio mediante una red de túneles y búnqueres al Mono Jojoy.
Los combates entre las fuerzas de seguridad colombiana y la guerrilla continuaban, mientras expertos militares y policiales intentaban identificar a unos 20 miembros de las FARC entre las víctimas del bombardeo.
El ministro colombiano de Defensa, Rodrigo Rivera, desmintió versiones de prensa en la que se afirmaba la muerte de Edison “Romaña”.
Precisó que con esta aclaración evita “especular” sobre datos que sólo serán confirmados cuando haya certeza.
Indicó que tras un barrido en la zona en donde se desarrolló el operativo se recuperaron 20 computadores y 68 memorias extraíbles, en las que se cree “hay importante información” que será analizada por expertos en inteligencia del Estado.
La “Operación Sodoma” no fue improvisada. Se trata de un trabajo minucioso de todas las Fuerzas Armadas. “Esta es una operación histórica contra las FARC”, dijo en Nueva York el presidente Santos, antes de advertir: “Pero no podemos ser triunfalistas”.
La guerrilla tiene una gran capacidad de recuperación, según destacan los expertos en seguridad colombianos.
Ya ha ocurrido antes, como cuando en 2008 murió de un infarto su legendario comandante Manuel Marulanda, “Tirofijo”, poco después de que cayera en un bombardeo en Ecuador Raúl Reyes, considerado el segundo en la línea de mando de las FARC y encargado de las relaciones internacionales.
Debilitada la estructura militar de las FARC, una de las más viejas guerrillas de América Latina, se debería poder avanzar hacia una solución por la vía del diálogo, según los analistas colombianos.
Los comandantes deben comenzar a entender que ha llegado la hora de sentarse a la mesa de negociaciones. Joaquín Gómez, comandante del frente sur y estratega militar de la guerrilla, se perfila como sucesor del “Mono Jojoy.”