E l abogado de Josef Fritzl, el jubilado austríaco acusado de haber violado y encerrado a su hija Elisabeth 24 años en un sótano, afirma que su defendido no es responsable de sus actos y que debe ir a una institución psiquiátrica.
"Mi opinión personal es que Josef Fritzl es un enfermo psíquico y por tanto no es responsable de sus actos. Mi cliente no debe ser encerrado en una cárcel, sino en una institución psiquiátrica", dijo Rudolf Mayer al dominical alemán "Bild am Sonntag".
El jurista, conocido en su país por defender casos criminales especialmente complejos, advierte de que, en caso de que el forense del Tribunal no lo vea así, "estudia" recurrir a un experto propio para que ratifique esa "opinión personal".
Según Mayer, su cliente "no es un monstruo, sino una persona", aunque para muchos lo que ha hecho exceda a su comprensión, y que su primera impresión cuando lo visitó en la prisión donde está ingresado preventivamente fue que se trataba de un "pater familias" o "patriarca".
El abogado afirma asimismo haber recibido cartas amenazantes por su decisión de defender al llamado "carcelero de Amstetten", quien en el casi cuarto de siglo en que mantuvo a su hija encerrada la violó sistemáticamente y tuvo con ella siete hijos.
"En algunas (cartas) se me dice que debería ir a parar al sótano con Fritzl", sostiene.
Mayer recuerda, finalmente, que su defendido ha admitido los cargos de incesto y de haber encerrado a su hija, pero que se defenderá de otros, como "asesinato por negligencia".
Gravedad.
Kerstin Fritzl, hija-nieta del bautizado como "monstruo de Amstetten" y cuya enfermedad destapó el peor caso de abusos sexuales e incesto en Austria, sigue en extrema gravedad, aunque estabilizada, mientras se van conociendo más detalles de una historia que ha conmocionado a la opinión pública mundial.
Fue precisamente la delicada salud de Kertstin y su ingreso en el servicio de urgencias del hospital de Amstetten el pasado 19 de abril lo que sacó a la luz el secuestro y los continuos abusos sexuales a los que el electricista jubilado de 73 años, sometió durante casi un cuarto de siglo a su hija Elisabeth, de 42.
Kertstin, quien en sus 19 años de vida no había visto nunca la luz del sol, debido al encierro impuesto por su padre-abuelo en un zulo (agujero) es la mayor de los siete hijos -uno de ellos fallecido- fruto de las violaciones a las que fue sometida Elisabeth por su propio padre, en prisión preventiva desde hace una semana.
Kertstin se encuentra en coma inducido en la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital de Amstetten.