El Gobierno de Bolivia produjo abono orgánico con coca decomisada al narcotráfico, en el marco de un proyecto piloto que pretende aprovechar las más de 680 toneladas de la planta que tiene almacenadas, informó una fuente oficial.
El jefe de la Dirección General de Control de Coca e Industrialización (Digcoin), Luis Cutipa, explicó que el proyecto se realizó en la localidad tropical de Coripata, situada a 116 kilómetros al noreste de La Paz, donde se emplearon 681 kilos de coca, además de otros elementos, para producir el abono.
"Nos ha salido un abono excelente (...) Los análisis nos han dado buenos resultados y pensamos que esa coca debería volverse abono y apoyar en la producción", afirmó el funcionario, que depende el Ministerio de Desarrollo Rural.
Para la fabricación del abono además de la coca se usaron estiércol de gallina, basura orgánica y hojas de leguminosas.
Cutipa dijo que la Universidad Mayor de San Simón (estatal), de la región central de Cochabamba, analizó el producto y estableció que sus resultados son positivos.
Con esta experiencia, Digcoin decidió entregar 90 toneladas de la coca incautada a técnicos de Coripata y del municipio de Shinaota, en el trópico de Cochabamba, que es el feudo sindical y político del presidente Morales, para que produzcan abono en mayores cantidades.
El fertilizante será empleado en los jardines y áreas verdes de ambas localidades y, en menor proporción, se usará en Shinaota en la producción de coca y cítricos, indicó Cutipa.
Este año, las autoridades lograron incinerar 445 toneladas de coca, pero aún quedan otras 680 toneladas en depósitos estatales.
La ley antidrogas boliviana instruye incinerar la planta decomisada al narcotráfico, sin embargo, las autoridades a cargo de esta tarea se enfrentan con dos problemas.
El primero es una contradicción entre la citada ley y la Constitución vigente desde 2009, que "protege a la coca originaria y ancestral como patrimonio cultural, recurso natural renovable de la biodiversidad de Bolivia, y como factor de cohesión social", y afirma que "en su estado natural no es estupefaciente".
El segundo inconveniente es la falta de recursos para la quema de la planta, puesto que la División de Asuntos Antinarcóticos (NAS) de la embajada de Estados Unidos en La Paz redujo su apoyo en 2010 para ese propósito.