La Corte de Apelaciones acogió ayer una solicitud de la jueza argentina, María Servini de Cubría y abrirá un juicio de desafuero contra el general Augusto Pinochet, que a comienzos de mes se salvó de otro juicio por su demencia.
El proceso de desafuero se refiere al asesinato en Buenos Aires del ex comandante en jefe del ejército, el general Carlos Prats y de su esposa Sofía Cuthbert en un atentado con bomba cometido por agentes de la policía secreta de Pinochet, en octubre de 1974.
La abogada de las hijas de Prats, Pamela Pereira, dijo que en los alegatos "nosotros vamos a demostrar que el general Pinochet está perfectamente lúcido, razona, piensa, toma decisiones e interactúa con las demás personas"".
Si la jueza Servini logra el desafuero, el paso siguiente será la solicitud de extradición a Argentina para juzgar a Pinochet por el caso Prats.
Pinochet, de 86 años, fue sobreseído a comienzos de mes por la Corte Suprema de un juicio por encubrimiento de 75 homicidios y secuestros. El máximo tribunal falló que la demencia vascular de Pinochet es irreversible.
Ese dictamen convierte cualquier posibilidad de extradición de Pinochet en un hecho muy improbable. Incluso, es difícil que un tribunal acuerde despojar nuevamente a Pinochet de su inmunidad para que sea interrogado por Servini de Cubría.
Aunque Pinochet renunció el 3 de julio al cargo de senador vitalicio, mantiene su inmunidad porque se acogió a un estatuto de los ex presidentes que les permite recibir un salario de por vida, tener fuero y contar con protección militar.