Helen Johns, de 68 años, y Sylvia Boyes, de 62, ambas veteranas del movimiento pacifista británico, hicieron coincidir su manifestación con la entrada en vigencia de la nueva legislación antiterrorista del gobierno de Londres, el 1º de abril.
Según ellas, esto no es coincidencia. Su protesta fue hecha justamente, dijeron, para señalar que la norma es una afrenta contra las derechos civiles y la libertad de expresión.
De este modo, se convirtieron en las primeras británicas en ser acusadas bajo la nueva legislación.
El sábado, las dos mujeres ingresaron sin autorización a la base estadounidense de Menwith Hill, en el condado de Yorkshire, al norte de Inglaterra.
A los pocos minutos fueron arrestadas por la policía militar, que las mantuvo detenidas durante 12 horas antes ponerlas en libertad bajo fianza. Ahora deben presentarse ante un juez el 15 de abril. Será entonces cuando se decidirá si se procede aplicar la legislación antiterrorista, por medio de la cual podrían ser sentenciadas a un año de prisión y a pagar una multa de casi $10, 000. Según la ley, ahora es un delito serio ingresar sin autorización en lugares designados por el Ministerio de Defensa británico, que incluye bases militares de EU en este país.
Según un portavoz ministerial, la idea detrás de la nueva ley es "evitar que manifestantes distraigan a las fuerzas de seguridad de su verdadero trabajo, que es proteger sitios militares". La fuente precisó que las protestas fuera de estos sitios siguen siendo legales.
Para Kate Hudson, presidenta del la Campaña para el Desarme Nuclear, "hay una línea muy delicada entre proteger a la gente e introducir legislación que es una limitación de las libertades civiles".
Habrá restricciones en otros sitios de uso no militar, como palacios reales y edificios del gobierno.