Por más de dos horas los franceses fueron testigos de un encarnizado debate entre Ségolène Royal y el conservador Nicolas Sarkozy, aaspirantes a la presidencia.
Se calcual que más de 20 millones de personas presenciaron la contienda, donde no faltaron algunos insultos de parte y parte.
Los expertos no se atrevieron a dar un pronóstico de quien había ganado el debate ya que estaba muy reñido.
Los candidatos al Elíseo, chocaron en casi todos los temas en un tenso debate televisado, en el que el segundo consiguió mantener la calma y argumentar sus posiciones ante los repetidos ataques de ella.
Durante más de dos horas y media, los dos candidatos a la sucesión de Jacques Chirac en la Presidencia de Francia cruzaron las espadas, en su único cara a cara de la campaña, conscientes de que puede ser decisivo para el desenlace de los comicios.
Royal, que quiere ser la primera mujer en auparse a la jefatura de Estado, atacó una y otra vez a su rival, que le aventaja en los sondeos, y le acusó incluso de "inmoralidad política" y de "mentir" sobre el acceso de los niños discapacitados a la escuela.
"Yo no pierdo los nervios. Estoy enfadada. Hay cóleras útiles; tengo mucha sangre fría.
Me ponen furiosa las injusticias y las mentiras", replicó la candidata socialista a Sarkozy, quien, sereno, le dijo que acababa precisamente de perder los nervios y le pidió que se "calmara" y no le señalara "con el dedo".
Royal, que ha multiplicado los guiños hacia los centristas en los últimos 10 días, no ha tendido puentes hacia ellos en lo que se refiere a las 35 horas de trabajo semanal, la deuda, la administración pública, mientras que sólo, de pasada, abordó el "Estado imparcial", una de las reivindicaciones de Bayrou.
Sobre las 35 horas, reforma estrella del anterior gobierno de izquierdas que para Sarkozy fue "una catástrofe generalizada" que "ningún país del mundo" ha adoptado, Royal le preguntó porqué, si es así, su Gobierno no había abolido esta "conquista social".
Acalorado debate por la presidencia francesa
El 6 de mayo próximo los franceses tienen una cita en las urnas para elegir al sucesor de Jacques Chirac.