Veintiséis peregrinos polacos murieron y otros 24 resultaron heridos, catorce de ellos graves, en un accidente de autobús en los Alpes franceses cuando regresaban a su país tras una gira por santuarios católicos europeos.
La mayoría de las víctimas murieron carbonizadas, ya que el vehículo se incendió al impactar en la rivera del torrente La Romanche tras precipitarse al vacío después de arrancar en su trayectoria incontrolada los "quitamiedos" instalados a la entrada de una curva muy cerrada, que no consiguió tomar.
Esa carretera que une Grenoble y Cannes por los Alpes, es conocida por su peligrosidad, y especialmente el tramo del descenso de Laffrey.