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Acelerador de partículas para combatir el cáncer

La radioterapia es una forma de tratamiento para muchos tipos de cáncer, ampliamente aplicada en los países desarrollados. Los pacientes reciben fotones de alta energía, comúnmente denominados rayos X.


La Universidad Heidelberg es una de las más prestigiosas de Europa y es el centro de investigación más importante del continente europeo, ya que tiene en sus filas catedráticos como Harald zur Hausen, quien recibió el Premio Nobel de Medicina por sus investigaciones sobre el Virus del Papiloma Humano.

Además, entre los avances más notables de este centro de investigación se encuentra un acelerador de iones para bombardear los tumores cancerosos ubicados en regiones del cuerpo, que no se pueden operar.

El acelerador tiene las dimensiones de una cancha de fútbol y la capacidad de aplicar rayos cargados de iones con una precisión de medio milímetro, con los cuales es posible atacar a las células cancerosas.

 

El equipo que tiene un costo de 175 millones de dólares es uno de los más modernos en toda Europa y es utilizado en tratamientos oncológicos, en pacientes cuyo proceso de curación se encuentra comprometido.

De hecho, oncólogos de todo el mundo son formados en el uso de esta tecnología, que permite atacar al cáncer desde su misma raíz y aplicar tratamientos alternos para lograr la desaparición de la enfermedad.

Beneficios.
El más importante, en comparación con la irradiación tradicional de rayos gamma, es la precisión profunda con la cual se puede focalizar la energía en un tumor y destruirlo sin afectar en exceso al tejido sano.

 

"Se logra una precisión como con un escalpelo", afirmó el oncólogo y ex colaborador del premio Nobel de Medicina 2008, Rafael Grajales, aunque precisó que no todos los tumores se pueden tratar con un escalpelo, como los que están en la base del cráneo o dentro de los cartílagos de los huesos.

Proceso.
El investigador Grajales señaló que en la terapia tradicional de irradiación, más de un tercio de la energía destructiva se deposita en el tejido sano.

A través de la velocidad de los iones de carbono procedentes del acelerador de átomos, que asciende a alrededor de la velocidad media de la luz, se puede ajustar exactamente la profundidad del tejido que absorbe la radiación, y así se destruye la parte con cáncer.

 

Parecido a un rayo de electrones en una televisión, el rayo de carbono examina el tumor punto por punto en tres dimensiones. Aun los bordes complicados y deshilachados de los tumores pueden ser investigados con esa tecnología, expresó el experto.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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