Luego de doce días de tensas negociaciones, más de 190 países reunidos en la Cumbre de Biodiversidad en Nagoya, Japón, acordaron un nuevo plan para 2020 dirigido a proteger las especies del planeta.
Pero las metas acordadas son menos exigentes y específicas de lo que pedían los expertos en conservación.
Los países en desarrollo lograron una concesión importante: que el acuerdo cubra todo lo que que se llegue a obtener a partir de sus plantas "lo que técnicamente se conoce como "derivados".
Los países industrializados que tienen una poderosa industria farmacéutica, querían un acuerdo mucho más limitado.
Metas polémicas.
En materia de detener la pérdida de biodiversidad, el acuerdo establece como meta proteger el 17% de los espacios terrestres y el 10% de los océanos, para 2020.
Muchos expertos consideran estas metas demasiado débiles, apuntando que ya se protege al 13% de las superficies terrestres y que la meta del 10% para áreas marinas es la que ya existía.
Varias organizaciones de conservación expresaron que las nuevas metas pueden no ser suficientes para detener la pérdida de especies.
Recursos financieros .
Varios países en desarrollo advirtieron que no tienen fondos para implementar las nuevas metas.
"Los bosques son vitales para todo el planeta y esperamos ayuda financiera para poder conservarlos por el bien común de la humanidad", dijo Johansen Voker, de la Agencia de Protección Ambiental de Libería.