El juicio contra el imán radical Abu Hamza, acusado de dieciséis delitos, entre ellos incitación al odio racial y terrorismo, empezó en el tribunal de Old Bailey, en Londres, con los primeros argumentos de la acusación.
El fiscal David Perry dijo que Hamza, de 47 años y británico-egipcio, ha estado en posesión de un manual de diez tomos sobre cómo preparar actos terroristas.
"Lo que la acusación dice de la enciclopedia es que es un manual sobre terrorismo. Un manual para ayudar a cualquier persona que esté involucrada en la preparación o para llevar a cabo un acto terrorista", añadió Perry.
El fiscal puntualizó que los tomos explican cómo preparar explosivos y cómo una célula terrorista puede operar mejor.
Hamza, que perdió una mano y un ojo al luchar en Afganistán contra las tropas soviéticas, fue detenido en Londres en 2004 a solicitud de EU, que le acusa de once delitos de terrorismo.
Ali Agca no es ajeno a la confusión. Es más, ha contribuido permanentemente a ella, con versiones contradictorias y anuncios de que iba a contar la verdad de los hechos.
El último de estos anuncios lo hizo el pasado julio, en una entrevista con un semanario búlgaro, al señalar que estaba escribiendo un libro en el que diría "toda la verdad" sobre lo ocurrido en la plaza de San Pedro el 13 de mayo de 1981.
El 31 de marzo, dos días antes de la muerte de Juan Pablo II y en una entrevista con el diario italiano "La Repubblica", Agca admitió que mintió en varias ocasiones con sus distintas y contradictorias versiones.
El Vaticano siempre ha insistido en que el atentado no se produjo por casualidad y nunca ha querido considerarlo un caso archivado.
El diario de la Santa Sede "LOsservatore Romano" recordaba el 12 de mayo de 2003 que para muchos Juan Pablo II era un Pontífice "molesto" y de ahí el deseo de eliminarle.
Tres años antes, Agca había trasladado a su abogada, Marina Magistrelli, la certeza de que había sido "un instrumento inconsciente de un plan misterioso".
Lo hizo después de que el cardenal secretario de Estado, Angelo Sodano, anunciara la pronta revelación del tercer secreto de Fátima, que el Vaticano difundió el 26 de junio de 2000.
En uno de los párrafos del texto redactado por la vidente Lucía dos Santos se habla de un "obispo vestido de blanco" que muere a manos de "un grupo de soldados que le dispararon varios tiros de armas de fuego y flechas".
Los "misterios de Fátima" intrigaban mucho a Ali Agca, que en la famosa visita que Juan Pablo II le hace el 27 de diciembre de 1983 en la prisión romana de Rebibbia, le pregunta qué es el tercer secreto de Fátima.
Posteriormente trascendió que también le preguntó al Papa por qué no había muerto, ya que él era un buen tirador y le apuntó al pecho para matarle y que Juan Pablo II le respondió que había sobrevivido "porque usted no tuvo en cuenta a la Virgen de Fátima".
Ese 13 de mayo de 1981 Karol Wojtyla llevaba colgada al cuello la medalla de la Virgen de Fátima, que le permitió repetir en adelante que una mano disparó -la del turco- y otra -la de la Virgen- desvió la bala y le salvó la vida.
La "mano que disparó" contra el Papa pertenecía a Agca, un joven de 22 años que había huido en 1979 de la justicia turca tras una sentencia a muerte por el asesinato del periodista Abdi Ipekci.
En su fuga, Ali Agca pasó primero por Bulgaria y luego viajó a Alemania, Italia, Suiza, España y Túnez, antes de presentarse en la plaza de San Pedro, armado de una pistola "Browning" de nueve milímetros.