El diario The Washington Post acusó ayer al presidente de México, Vicente Fox, de mentir sobre los avances logrados por el gobierno y la policía para resolver los asesinatos de cientos de mujeres en la fronteriza Ciudad Juárez.
Fox, que asumió el gobierno con la intención declarada de convertir los derechos humanos en una prioridad, “ha incumplido mayormente” con su promesa, estimó el Post en un editorial titulado “Enfrentando los asesinatos de México”.
Según las autoridades mexicanas, más de 250 mujeres fueron asesinadas desde 1993 en la ciudad mexicana, fronteriza con la estadounidense El Paso (Texas). La organización Amnistía Internacional afirma no obstante que las víctimas de supuestos asesinos en serie o pandillas de narcotraficantes son unas 370.
El diario sostuvo que en una entrevista con uno de sus corresponsales en Ciudad de México, Kevin Sullivan, el presidente mexicano insistió en que se han hecho muchos progresos en la investigación de los asesinatos, que muchos de éstos han sido resueltos y que no ha visto evidencias de corrupción o incompetencia de las autoridades que los investigan.
El Post mencionó asimismo un informe de la organización de derechos humanos en que señaló que las autoridades muchas veces han identificado incorrectamente los cuerpos de las víctimas, que sus familias han sido acosadas y que altos funcionarios siguen culpando a las mujeres asesinadas por la suerte que corrieron.
México estudia pedir perdón públicamente e indemnizar a los familiares de centenares de mujeres asesinadas en la violenta Ciudad Juárez, en la frontera con Estados Unidos, en crímenes por los que las autoridades han sido acusadas de negligencia en las investigaciones.
“Hay una intención de reparación del daño cuyas fórmulas tendremos que explorar (...). Por lo menos un reconocimiento público del problema, una petición de perdón por parte del Estado”, afirmó la comisionada Guadalupe Morfín, quien añadió que la indemnización podría ser una de las formas de compensación.
Aunque los diplomáticos sostienen que Washington tiene pocos aliados en la junta de la AIEA, afirmaron que Estados Unidos buscaba un acuerdo con Francia, Gran Bretaña y Alemania, países que preferirían alentar a Irán a una mayor cooperación con la agencia de vigilancia nuclear que castigar errores del pasado.
Un acuerdo de ese tipo podría incluir una palabra que sea sinónimo de violación en el texto de la resolución, en medio de elogios por el nuevo estilo de Irán, de total cooperación con las Naciones Unidas.
El programa nuclear iraní puede dar lugar rápidamente a una aplicación militar, como cualquier otro, pero la verdadera cuestión está en la voluntad de Teherán de tomar ese camino, según los expertos consultados acerca de la polémica desatada por el informe de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) sobre las actividades nucleares iraníes.
El mismo director de la AIEA, Mohamed El Baradei, subrayaba esta paradoja el mes pasado en The Economist: "en el actual régimen, no hay nada ilegal en que un Estado no nuclear posea la tecnología necesaria para el enriquecimiento".
"Si un Estado con capacidad en materia de combustible decidiera (...) renunciar a sus compromisos de no proliferación, la mayoría de los expertos consideran que podría equiparse con armas nucleares en unos meses", agregó.