El presidente de Kosovo, Ibrahim Rugova, acusó ayer a Slobodan Milosevic de haber querido destruir Kosovo "por medio de la violencia y la guerra", en su comparecencia ante el Tribunal Internacional para la antigua Yugoslavia.
Rugova, el más alto cargo que comparece en La Haya en el juicio al ex presidente serbio y yugoslavo, relató al fiscal la política represiva aplicada por Milosevic en Kosovo y sus intentos de negociación con él, el último en plenos bombardeos de la OTAN contra Yugoslavia, en abril de 1999.
Milosevic, que asume su propia defensa, comenzó ayer también su interrogatorio, pero la "vaguedad" de sus preguntas llevó a los jueces a limitar a hora y media el tiempo del que dispondrá el próximo lunes para seguir preguntando.
En un día que acaparó la atención de los habitantes albaneses de Kosovo, que por primera vez oyeron explicaciones de su líder por la entrevista con Milosevic en plena guerra, Rugova aseguró que ésta se produjo en "contra de su voluntad" y bajo presiones.
"Me llevaron a Belgrado y lo organizaron para desacreditarme políticamente ante los albaneses y la comunidad internacional", aseguró. Rugova llegó a firmar entonces con Milosevic un ambiguo documento de intenciones políticas y a abogar por el cese de los bombardeos de la OTAN, para estupor de los aliados.
El partido del presidente yugoslavo, Vojislav Kostunica, condenó que Rugova fuera citado a declarar contra Milosevic en un día sagrado para los serbios ortodoxos, que ayer celebraron el Viernes Santo. Según el Partido Democrático de Serbia (DSS), esto representa "un acto más, hasta ahora el más drástico, con el que el Tribunal (para la antigua Yugoslavia, TPIY) quita sentido a cualquier intento de establecer una cooperación normal con los órganos estatales yugoslavos".
"Hoy, en el día en el que ni siquiera tocan las campanas de las iglesias, en la sala de juicios entre otros lemas que Rugova repetía disciplinadamente, se pudo oír que "los serbios deben desistir de Kosovo"", protestó el DSS.