Los esfuerzos y la enorme inversión para atajar la malaria, con vistas a erradicarla algún día, se perderán si se propaga una forma de esta enfermedad que es resistente a los medicamentos más accesibles y generalizados en todo el mundo, advirtió la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El objetivo concreto del plan mundial es detener la malaria resistente a la artemisina donde se encuentra actualmente, controlar su origen y evitar -o al menos retardar- su propagación internacional.