Las familias afectadas por la tormenta subtropical "Olga" continúan luchando con el lodo y levantando los escombros para instalarse en sus casas, una semana después de que el fenómeno causó estragos en la provincia de Santiago.
Asimismo, los afectados señalan que pese a que el Gobierno está llevando operativos médicos y fumigando los barrios inundados muchas personas, principalmente niños, están presentando enfermedades.
"Tengo cuatro hijos de 3, 5, 7 y 8 años y todos tenemos irritación en los pies y rasguños en el cuerpo, porque tenemos que convivir las 24 horas con el lodo, el agua y la humedad", narró Teresa Domínguez, del sector la Cambronal, uno de los que sufrió los embates de las aguas del río Yaque del Norte.
El Yaque, el más caudaloso del país, se desbordó como consecuencia del desagüe de la hidroeléctrica de Tavera, para evitar su colapso.
Según las autoridades de socorro locales, "Olga" provocó la muerte de 33 personas, la mayoría de ellas en Santiago.
Sin embargo, refugiados en Santiago insistieron en que los muertos son muchos más.
"En Hoyo Oscuro de Bella Vista (en Santiago) había una pensión en la que vivían once haitianos y cuatro dominicanos, el río se los llevó mientras dormían", dijo Ramona del Carmen, una de las afectadas.
De acuerdo con Ramona del Carmen, las autoridades han encontrado tres cadáveres, "pero los otros no se sabe dónde están".
En tanto, Balbina Collado asegura que se salvó milagrosamente, pero que dos tíos y cuatro primos suyos se ahogaron.
"Hay muchos muertos, yo pude ver morir a seis familiares y así muchas personas más pudieron presenciar a vecinos, primos, madres, hermanos e hijos cuando el río los arrastraba", explicó.
Por otro lado, Mercedes Ramírez de la Rosa relató que perdió a su única hija, Yulenny Altagracia Ramírez Corona cuando el agua penetró hasta su casa en el sector de Bella Vista.
"Nosotras estábamos acostadas, cuando de repente sentimos que la cama y los muebles se movían de un lado a otro.
Tratamos de salir corriendo y refugiarnos en un lugar seguro, pero ya era tarde", contó con nostalgia la damnificada Ramírez.