El grupo de personas, afectas al oficialismo, que tomó la sede del Arzobispado de Caracas, en el centro de la ciudad, abandonó el edificio.
Antes de concluir la acción, miembros del grupo leyeron un comunicado en el interior de la sede, en el que reivindicaron el "poder para el pueblo soberano" y denunciaron ante la prensa que hay "una persecución" contra sus colectivos.
El grupo invasor estuvo liderado por la dirigente popular Lina Ron, cabeza de la minoritaria y radical Unidad Popular Venezolana (UPV).
"Esta escalada de violencia debe cesar y eso le corresponde al Gobierno.
Todos los sectores debemos contribuir a que haya paz, armonía, concordia dijo el arzobispo.