Soldados británicos aumentaron ayer la altura de las barricadas entre católicos y protestantes en el este de Belfast, con la esperanza de evitar más disturbios y enfrentamientos en la zona.
El distrito de Short Strand ha sido escenario la última semana de enfrentamientos entre bandas rivales, que han dejado decenas de heridos.
En los últimos meses, la tensión ha subido en las zonas más divididas de Belfast, y los presentes 20 muros de acero y ladrillos no han sido suficientes para detener los enfrentamientos.
Los ingenieros militares aseguran que demorará semanas duplicar la altura de los muros de Short Strand, que en la actualidad es de 3.66 metros.
En Irlanda del Norte se conocen estos muros como “muros de paz”.
De nada parece haber servido el tratado de paz de 1998 en este territorio británico, cuando se creó un gobierno de coalición entre católicos y protestantes.