Decenas de agricultores blancos detenidos por desafiar la orden del gobierno de entregar sus tierras empezaron a comparecer ante las cortes ayer. Por lo menos 29 agricultores fueron detenidos ayer, elevando la cifra total a 176, por negarse a respetar el plazo del 9 de agosto para abandonar sus propiedades a fin de que fueran entregadas a agricultores negros.
La pena por negarse a entregar la tierra es de hasta dos años de cárcel y una multa. Muchos agricultores ponen en tela de juicio la legalidad de la orden.
El gobierno del presidente Robert Mugabe proyecta tomar unas 5,000 fincas, el 95% de las propiedades de los blancos, y entregarlas a campesinos sin tierra. Unos 2,900 agricultores han recibido la orden de entregar sus tierras, pero el 60% se negó a acatarla, dijo Jenni Williams, vocera del grupo agrario Justicia para la Agricultura.
El gobierno dice que las tomas de tierras buscan corregir las últimas secuelas del colonialismo, bajo el cual 4,500 blancos poseían un tercio de las tierras fértiles y siete millones de campesinos negros se repartían el resto.
La oposición acusa a Mugabe de usar el problema de la tierra para aferrarse al poder. Unos 30 a 40 agricultores blancos quedaron en libertad bajo fianza.