El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, de visita oficial en Irak, dijo que el presidente estadounidense, George W. Bush, debe aceptar el hecho de que el pueblo iraquí "no quiere a los estadounidenses".
De esta forma, Ahmadineyad respondía a las acusaciones de EE.UU. de que Irán fomenta la violencia en Irak y a las declaraciones de Bush, que insistió en que la República Islámica "debe dejar de exportar el terrorismo".
Bush pidió también a la comunidad internacional que se muestra firme en su decisión de seguir aislando a Irán hasta que (éste país) aclare sus ambiciones nucleares".
Ahmadineyad pronunció esas palabras en una rueda de prensa conjunta con el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki.