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Ahora se intenta lograr diversas clases de tejidos


Sin embargo, existe la preocupación de que en el proceso puedan volverse cancerígenas.

El equipo de la Universidad de Stanford cree que esta posibilidad puede reducirse utilizando células cerebrales.

"Si uno mira las células islotes, se parecen mucho a las neuronas", explica Seung Kim, quien dirigió el equipo de científicos.

 

Los investigadores encontraron que, al añadir sustancias químicas a las células madre del cerebro, éstas producían insulina.

Luego transplantaron estas células en una cavidad en los riñones de ratones.

Las nuevas células respondían a los aumentos en los niveles de azúcar en los roedores produciendo insulina.

 

Cuatro semanas después, las células continuaron vivas, seguían produciendo insulina y no se volvieron cancerígenas.

Los resultados han sido muy alentadores.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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