La Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), anunció ayer en Viena que un equipo de inspectores visitará Brasil a partir del 15 de octubre para analizar la posibilidad de ampliar el proceso de verificación de instalaciones de enriquecimiento de uranio en ese país.
La visita no significa, sin embargo, que la AIEA haya llegado a un acuerdo con las autoridades brasileñas sobre la inspección de sus instalaciones de enriquecimiento de uranio, tal como se lo había anunciado, el Ministerio de Ciencia y Tecnología en Brasilia.
Según fuentes diplomáticas consultadas, "la AIEA aún no ha acordado nada definitivo con Brasil".
La fuente añadió que "los inspectores necesitan tener suficiente acceso visual a las instalaciones para asegurarse que no sea posible desviar material nuclear para fines no civiles, ni más ni menos".
El ministro brasileño de Ciencia y Tecnología, Eduardo Campos, señaló al canal de televisión local Globo que "no habrá acceso visual al formato de las centrifugadoras".
Campos aseguró: "Necesitamos preservar esa tecnología nacional que le costó mucho a Brasil y es de nuestro interés que sea preservada".
Según dijo el ministro brasileño, esos obstáculos serán disminuidos de manera que los inspectores constaten que unos conductos conectados a las centrifugadoras evitan el desvío de uranio enriquecido, algo que las fuentes consultadas por EFE calificaron como "no suficiente".
Un acuerdo podría permitir que el programa nuclear brasileño obtenga la aprobación de la AIEA y que el país consiga la licencia para construir dos nuevas plantas de enriquecimiento de uranio.
El Gobierno brasileño dice que cuenta con un tipo específico de centrifugadoras que algunos especialistas en energía atómica afirman que son de bajo costo y gran eficiencia.
El organismo internacional, sólo estaría satisfecho si logra garantizar que no pueda realizarse ninguna actividad que permita el desarrollo encubierto de armas.