Un equipo de expertos nucleares de la ONU llegó ayer a Brasil con la esperanza de superar el punto muerto en el que cayeron las inspecciones para verificar que el país no esté desviando uranio enriquecido a un programa de armas.
Diplomáticos que siguen de cerca la actividad de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) señalaron en Viena, que el equipo espera garantizar un acceso adecuado a las centrífugas en la planta de enriquecimiento de uranio de Resende.
Hasta ahora, el acceso a la planta, en el estado de Rio de Janeiro, había sido denegado por las autoridades de Brasil.
Brasil ha argumentado que permitir que los inspectores tengan acceso visual a las centrífugas podría tornar al Estado sudamericano más vulnerable al espionaje industrial.