Al menos 17 personas resultaron muertas y más de 40 heridas por la explosión de una camioneta, equipada con dos cilindros de gas, en la que se depositaba una carga ilegal de fuegos artificiales al sur de la India, anunció ayer la Policía.
Entre los muertos figuran siete hombres, cinco mujeres y cinco niños.
El director general de la policía de la región del Tamil Nadu, B. P. Nailwal, declaró a la AFP que 15 casas fueron destruidas en una calle de la localidad de Attur, donde se produjo la explosión el lunes por la noche.
Un testigo, G. Krishnan, contó, por su parte, 22 cuerpos entre los escombros.
"Es posible que una chispa provocara la explosión", expresó Nailwal, quien añadió que el tipo de carga contribuyó a la intensidad de la deflagración.
Las operaciones de rescate siguen en curso y el balance de víctimas podría aumentar, advirtieron las autoridades.