Al menos setenta refugiados, procedentes de Somalia y que intentaban cruzar el golfo de Aden para pasar a Yemen, murieron de hambre y sed cuando la barca en la que viajaban quedó a la deriva por mas de 15 días al averiarse su motor.
Según la radio keniana, que cita a supervivientes, el bote fue arrojado ayer por la marea a las playas de Laasqoray, localidad de la región de Puntlandia, situada a unos 560 kilómetros del vecino Yibuti, en el extremo nororiental del "Cuerno de Africa", con sólo 50 de los 120 pasajeros embarcados hace más de dos semanas.
Entre los supervivientes, incluidos los seis tripulantes del barco y dos mujeres que dieron a luz durante la travesía, hay muchos gravemente afectados por la deshidratación y se teme por sus vidas, señalaron fuentes médicas de una clínica de la localidad en la que los náufragos han sido ingresados.
Cientos de personas han muerto en naufragios en esa zona del golfo de Adén, una de las rutas utilizadas por los somalíes y sus vecinos etíopes y eritreos para emigrar ilegalmente a Yemen, desde donde luego tratan de pasar a Arabia Saudí para buscar trabajo.
Aunque las autoridades yemenitas tratan de detener la inmigración ilegal, la frontera marítima es muy extensa y los refugiados se arriesgan a cruzar el golfo en esas destartaladas embarcaciones debido a que la situación social y económica en sus países es "desesperada".