Las autoridades antiterroristas norteamericanas mencionan los recientes ataques contra militares estadounidenses en Kuwait y Filipinas como ejemplos de la forma descentralizada en que opera la red terrorista Al Qaeda, un año después de haber sido destruida su base en Afganistán.
Aunque ambos ataques estuvieron al parecer ligados con la red terrorista de Osama bin Laden, ninguno de ellos estuvo bien preparado. El del martes en Kuwait fue un simple tiroteo en el que pereció un marine y ambos atacantes, y el de Filipinas de la semana pasada consistió en una carga explosiva llena de clavos y montada en una bicicleta. Murió un boina verde.
El presidente siempre le ha advertido al pueblo norteamericano que esta guerra contra el terrorismo será larga, y que Al Qaeda siempre hará lo posible por reagruparse aunque esté en huida’’, declaró ayer el portavoz presidencial, Ari Fleischer.
Los ataques dirigidos por los mandos de Al Qaeda son en general espectaculares, con abundancia de explosivos, con frecuencia contra objetivos múltiples. Estas operaciones a pequeña escala son generalmente locales, sin dirección de los mandos, agregaron las fuentes.
Aunque ambos ataques mataron a militares norteamericanos, no hay pruebas de que estuviesen relacionados, dijo el miércoles un funcionario de contraterrorismo, que habló a condición de guardar el anonimato.
En el ataque del martes, dos kuwaitíes que viajaban en una camioneta atacaron un pelotón de marines durante unas maniobras militares en una pequeña isla cercana a Kuwait. El cabo de la infantería de marina Antonio Sledd, de 20 años, murió horas después en el quirófano tras recibir un balazo. Los atacantes se desplazaron luego a un segundo lugar y atacaron a otro pelotón antes de ser abatidos por los marines, dijo el Pentágono.
El vocero del Departamento de Estado Richard Boucher calificó el asesinato de acción terrorista.
Los soldados indios también acabaron con la vida de 11 presuntos miembros de la guerrilla en tres incidentes separados en los distritos de Baramulla y Kupwara.