El Vaticano abrió su propio albergue para indigentes que podrá alojar a 34 hombres por noche a unos cuantos pasos de la Plaza de San Pedro.
Monseñor Konrad Krajewski, limosnero de su santidad el papa Francisco, inauguró el lugar el 7 de octubre con una misa para los primeros huéspedes y voluntarios.
El inmueble es propiedad de los jesuitas y el albergue está a cargo de la congregación religiosa Hermanas de la Caridad de la Madre Teresa. Todos los gastos son cubiertos con donaciones y los ingresos obtenidos con la venta de pergaminos papales.