El canciller alemán, Gerhard Schroeder descartó ayer categóricamente la participación de Alemania en una eventual intervención militar de Estados Unidos en Irak, rompiendo con la “solidaridad ilimitada” que había prometido a Washington después de los atentados del pasado 11 de septiembre.
“Creo que Alemania debe mantenerse prudente en lo que concierne a una intervención militar” contra el régimen de Sadam Hussein, declaró Schroeder en una entrevista con el primer canal de la televisión alemana (ARD).
Por su parte, la Casa Blanca ignoró la posición de Alemania.
Por otro lado, los máximos representantes de la oposición iraquí trataron ayer, en Washington, de convencer al Gobierno del presidente, George W. Bush de que una intervención militar en Irak sería mucho más sencilla de lo que se cree.
Una delegación de la oposición iraquí encabezada por Ahmed Chalabi, que lidera el Congreso Nacional Iraquí, que tiene su base en Londres, se entrevistó ayer con los subsecretarios de Estado y de Defensa, Marc Grossman y Douglas Feith, para exponer su convencimiento de que derrocar a Hussein será sencillo.