El cambio climático global mantiene en alerta a los seres humanos. Una posible desaparición de la raza humana es lo que alerta a las autoridades.
Así se encuentra el planeta Tierra ante la gran crisis que representa el calentamiento global para la humanidad.
La elevación de los niveles del mar, inundaciones, sequías severas, hambruna alrededor del mundo, particularmente en África y Asia Central, y la pérdida de hasta una tercera parte de las especies de plantas y animales, son las consecuencias que amenazan al mundo
Las proyecciones más pesimistas del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), advierten que el cambio climático es peor de lo esperado, ya que está ocurriendo más rápido de lo anticipado.
Preocupación. Para Al Gore, quien lidera la lucha contra el calentamiento del planeta, la situación es grave, pues señala que las capas de hielo del Polo Norte podrían desaparecer por completo en los meses del verano dentro de cinco años.
Esto es alarmante, manifestó, ya que jamás había existido algo similar en la historia de la civilización humana. Los seres humanos estamos en peligro advirtió.
Según Al Gore, la política más importante que podría ser implementada, es un impuesto a las emisiones de gases del efecto invernadero en todo el mundo, "para que aquellos que no pagan por el precio del carbono no tengan una ventaja sobre los que sí pagan".
Lo ciento es "que la crisis del calentamiento global se sentirá en todo el mundo en desarrollo", por lo que urge crear medidas urgentes.
Compromiso. Ya la Comisión Europea desveló unas ambiciosas propuestas para combatir el cambio climático en la próxima década, contra las que la industria y muchos países han presionado, y cuya aprobación definitiva exigirá probablemente duras negociaciones, a fin de promover el uso de las energías renovables.
Los jefes de Estado y de Gobierno acordaron el pasado marzo, con vistas a 2020, reducir en un 20% las emisiones de CO2 respecto a 1990, obligar a que el 20% de la energía que se consuma en la Unión Europea proceda de fuentes renovables y que el 10% de los carburantes sean biocombustibles.
Las grandes urbes mundiales, que son las que sufren el mayor impacto de los desafíos globales como el cambio climático, deben unirse para buscar soluciones.