Con el apoyo explícito y rotundo de EE.UU., cuyas fuerzas militares han recibido órdenes de responder convenientemente, Corea del Sur ha anunciado represalias por la presunta responsabilidad de su vecino del Norte en el hundimiento de un barco de guerra.
Toda la región entró inmediatamente en estado de alerta ante la alta explosividad de un conflicto que ha tomado derroteros impredecibles.
Corea del Sur anunció la suspensión del comercio con Corea del Norte y le exigió disculpas “inmediatas” por el hundimiento de la corbeta “Cheonan” y la muerte de 46 marinos en marzo, un caso que llevará al Consejo de Seguridad de la ONU.
Así lo confirmó el presidente surcoreano, Lee Myung-bak, en un discurso televisado a la nación en el que aseguró que el régimen comunista norcoreano “pagará un precio” por su “provocación militar”.
Lee reafirmó además la decisión de Seúl de llevar el incidente ante el Consejo de Seguridad de la ONU para reforzar las sanciones contra Pyongyang.
El ministro de Exteriores surcoreano, Yu Muyung-hwan, precisó que Seúl coordinará su acción con los países que integran ese organismo, incluidos sus miembros permanentes, entre los que está China.
Consecuencias. Según expertos surcoreanos, ello generará una pérdida de unos $200 millones a Corea del Norte, que atraviesa una grave crisis económica agravada por las sanciones internacionales impuestas tras su segundo ensayo nuclear, hace un año.
Corea del Sur, no obstante, mantendrá el complejo industrial conjunto de Kaesong, en territorio norcoreano, donde un centenar de empresas surcoreanas utilizan mano de obra del país comunista, aunque bloqueará nuevas inversiones y reducirá el personal.
La respuesta de Seúl incluye también la prohibición de que los barcos norcoreanos naveguen por aguas surcoreanas, algo que hasta ahora se permitía en virtud del Acuerdo Intercoreano de Transporte Marítimo de 2005.
Defensa.“Ejerceremos inmediatamente nuestro derecho a la autodefensa si nuestras aguas territoriales, espacio aéreo o territorio son violados”, enfatizó el presidente surcoreano.
Los analistas apuntan a que Seúl redoblará sus esfuerzos para convencer a Rusia, y los aliados del régimen norcoreano con derecho a veto en el Consejo de Seguridad, de la necesidad de sancionar a Corea del Norte.
La respuesta de Seúl, además, incluye la realización este año de maniobras militares en la península en el marco de la Iniciativa Internacional de Seguridad contra la Proliferación de Armas de Destrucción Masiva (PSI), que permite el abordaje de barcos sospechosos.
Además, Seúl realizará junto con EE.UU. maniobras antisubmarino en aguas surcoreanas y reanudará tácticas de “guerra psicológica” contra Corea del Norte.
Estas prácticas incluyen la emisión de propaganda a través de altavoces en la frontera, medida que se había suspendido en 2004.