Los servicios israelíes de seguridad fueron colocados ayer en estado de alerta máxima con motivo del segundo aniversario de la Intifada y luego de la fracasada tentativa de asesinar al jefe de la rama armada del movimiento islamista Hamas, Mohammed Deif, el jueves en Gaza.
Fecha simbólica que encuentra al líder Yasser Arafat rodeado de tanques y confinado en su cuartel general de Ramala (Cisjordania). Mientras tanto, el Ejército israelí no aflojó su presión sobre Arafat, cercado desde hace ocho días por los tanques junto con 250 de sus hombres.
Miles de policías y soldados fueron desplegados en las grandes ciudades, sobre todo en los centros comerciales y en las terminales de autobuses. También los retenes fueron reforzados en los principales cruces camineros y a lo largo de la línea verde, que separa Cisjordania de Israel, indicó el portavoz de la policía, Gil Kleiman.
Este nivel de alerta, que será mantenido durante varios días, responde también a los riesgos de atentados con motivo de la fiesta de Simjat Torá, que marca el fin de las festividades de Succot (fiesta de las cabañas).
Sólo los palestinos de más de 40 años fueron autorizados para ir a orar a la Explanada de las Mezquitas en Jerusalén-este, agregó el portavoz. Israel teme también represalias de Hamas, después de fallido asesinato con misiles lanzados desde helicópteros contra el automóvil donde se encontraba Mohammed Deif. Cientos de manifestantes repitieron ayer lemas contra Israel y EU en las calles de las capitales árabes, advirtiendo a EU que no debe atacar a Irak.