“En julio del 2007, los fletes para el transporte de carga a granel aumentaron a causa de una sólida demanda de mineral de hierro, carbón y cereales, así como del empeoramiento de la congestión de los puertos en el Pacífico. Además, el número de los nuevos buques que entraron al mercado fue menor de lo previsto”. Así explica la FAO lo sucedido con los fletes marítimos.
Pero agrega: "A partir de septiembre, sin embargo, una demanda sin precedentes de minerales y cereales, en particular para las embarcaciones grandes y escasas, impulsaron ulteriormente el mercado de fletes para el transporte de carga seca a granel, cuyos índices superaron los niveles anteriores”.
Cita, por ejemplo, que en octubre los contratos a plazo corto de tres a cuatro meses se comercializaron en alrededor de 83,500 dólares diarios, el doble de las tarifas registradas a finales de mayo. Los fletamentos a plazo más largo experimentaron aumentos semejantes. Un contrato a dos años cerró últimamente a 51,000 dólares diarios.
Una observación que hace la organización es que “estos valores máximos de los fletes provoca que muchos países opten por comprar sus importaciones a proveedores más cercanos para ahorrar en los gastos de transporte.