Las denuncias contra la CIA por el supuesto uso de aeropuertos europeos para trasladar presos, por mantener cárceles secretas en Europa o por detener a sospechosos por error amenazan con enfriar de nuevo las relaciones transatlánticas.
Más allá de lo que pueda haber de cierto o no en las acusaciones lanzadas contra la CIA, los expertos coinciden en que la polémica afectará, en mayor o menor grado, el proceso de reconciliación de las dos regiones.