El gobierno interino del primer ministro, Iyad Alaui, declaró ayer una amnistía que excluye a los condenados por delitos de sangre, y cerró por un mes la oficina en Bagdad del canal de televisión Al Yazira por incitar a la violencia.
Los combates entre las fuerzas de EU e iraquíes contra las milicias chiítas continuaron, mientras el premier invitó a su jefe Moqtada Sadr a participar en las futuras elecciones de enero.
Por otro lado, una docena de explosiones retumbaron en el centro de Bagdad anoche.