Los ministros de Defensa de la OTAN analizarán hoy y mañana el curso de la transición en Afganistán y sellarán las bases de la nueva misión que la Alianza mantendrá en el país asiático a partir de 2014, una vez que haya puesto fin a las operaciones de combate.
La reunión, que se celebra en el cuartel general de la organización en Bruselas, estará marcada por el fuerte aumento de los ataques contra las tropas aliadas perpetrados por soldados y policías afganos, con quienes cooperan y a quienes en muchos casos deben entrenar.
Este tipo de acciones se han cobrado la vida de 53 efectivos de la OTAN en lo que va de año y “han minado la confianza” entre las fuerzas internacionales y sus socios afganos, tal y como admitió la pasada semana el secretario general de la OTAN, el danés Anders Fogh Rasmussen.
Además, según fuentes diplomáticas, se teme que el problema pueda crecer conforme la OTAN vaya retirando al grueso de sus tropas y deje en Afganistán un operativo centrado casi exclusivamente en formar y dar apoyo a las fuerzas de seguridad del país.
No se espera que los titulares de Defensa tomen ninguna medida específica, pero sí que repasen lo que se ha hecho hasta ahora para tratar de limitar el riesgo.
La OTAN, que el mes pasado llegó a suspender algunas operaciones con fuerzas afganas por el incremento de estos ataques, ha reforzado los procesos de selección y ha puesto en marcha un entrenamiento “cultural” para las tropas con el fin de detener un problema que se ha convertido en una de sus principales preocupaciones, según coincidieron varias fuentes diplomáticas, que pidieron el anonimato.
Rasmussen dejó claro que la Alianza Atlántica no variará su estrategia, que prevé que las fuerzas afganas se hagan cargo del liderazgo en materia de seguridad.