El secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, reconoció ayer que rechazó enviar un representante a una reunión sobre la reconstrucción de Irak, ya que aún está por decidir cuál será el papel de la ONU a este respecto.
La reunión, que se celebró el lunes, en Bagdad, tenía por objeto avanzar en la formación de un gobierno provisional en Irak que facilitara llenar el vacío ocasionado por la caída del régimen de Sadam Hussein.
Estados Unidos invitó a Annan a participar a través de un enviado especial, lo que permitiría a las fuerzas aliadas obtener el aval de Naciones Unidas a la nueva administración iraquí. A la entrada a la sede de Naciones Unidas, en Nueva York, Annan reconoció haber rechazado esta invitación porque, hoy todavía, "el Consejo de Seguridad está discutiendo el papel de la ONU en Irak".
Mientras tanto, el escepticismo y la inquietud causadas por el vacío político y la persistencia de la inseguridad reinaban en Bagdad ayer, un día después de la reunión organizada por EU que decidieron convocar un "congreso nacional" para formar el nuevo gobierno de Irak.